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EE.UU. duplica recompensa por Nicolás Maduro y lo equipara con figuras del narcotráfico histórico

El Gobierno de Donald Trump está agotando todos los recursos posibles para lograr la captura

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La figura de Nicolás Maduro vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de seguridad de Estados Unidos. Seis meses después de su polémica juramentación presidencial en Venezuela, considerada ilegítima por gran parte de la comunidad internacional, el Departamento de Justicia anunció un significativo aumento en la recompensa por su captura: de 25 a 50 millones de dólares.

La fiscal general de EE.UU., Pamela Bondi, oficializó el incremento como parte de un esfuerzo renovado por debilitar lo que el gobierno estadounidense califica como una red criminal transnacional. Maduro, acusado por cargos de narcotráfico y terrorismo, es señalado como integrante del denominado Cartel de los Soles, una organización que, según las autoridades norteamericanas, estaría conformada por altos mandos del chavismo en complicidad con grupos armados como las disidencias de las FARC y el ELN.

La cifra de Pablo Escobar

Esta nueva cifra ubica a Maduro en un nivel sin precedentes entre los criminales más buscados por EE.UU., superando por un amplio margen la recompensa ofrecida en su momento por el capo colombiano Pablo Escobar. En 1993, tras su muerte, el Estado colombiano pagó el equivalente a 6,2 millones de dólares al Bloque de Búsqueda, el grupo élite que lo rastreó durante años. La recompensa actual por Maduro multiplica por ocho esa suma.

De haberse ofrecido la misma cantidad por Escobar, el pago en pesos colombianos habría superado los 200.000 millones con la tasa de cambio vigente en 2025. La comparación ha generado múltiples reflexiones entre analistas e historiadores.

Gilberto Ramírez Espinoza, profesor de la Universidad Sergio Arboleda, advirtió que este tipo de recompensas pueden tener efectos profundos tanto dentro como fuera del país del señalado. “Lo que supone ofrecer una recompensa por una persona que funge como jefe de Estado, como Maduro, puede desatar varias cosas, puede desembocar en una crisis interna por alguien que quiera cobrar esa recompensa y lavar ciertas culpas con el gobierno de Estados Unidos, pero principalmente por narcotráfico”, explicó en diálogo con Infobae Colombia.

El académico también estableció paralelismos históricos con otros casos en la región. Mencionó que en los años 80 el entonces presidente de Panamá, Manuel Antonio Noriega, mantenía vínculos con el narcotráfico y ofreció refugio a Pablo Escobar tras el asesinato del ministro Rodrigo Lara Bonilla en Colombia. “Venezuela y Panamá han servido de espacio de tránsito de comercio de esta droga con destino a Estados Unidos, Europa o Asia”, afirmó Ramírez.

Pese a que Washington ha evitado un rol directo en la política interna de Venezuela, este tipo de acciones refuerzan su interés en frenar la expansión del narcotráfico en la región, especialmente cuando líderes políticos se ven involucrados en estructuras del crimen organizado.

Actualmente, tanto Maduro como Diosdado Cabello, considerado el número dos del chavismo, figuran entre los más buscados por las autoridades estadounidenses, con idéntica recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a su captura. La magnitud de estas cifras refleja no solo la gravedad de los cargos, sino también la percepción que tiene Washington sobre el rol del régimen venezolano en el entramado criminal regional.

Víctor Castro Gutierrez

Con su título en mano, Víctor comenzó su carrera periodística como reportero en un periódico local de Medellín. Hoy en día, continúa desempeñando un papel crucial en el periodismo colombiano, siendo un referente en la investigación y denuncia de los problemas más apremiantes de la sociedad, y un defensor incansable de la libertad de prensa y la ética periodística en Colombia.

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