Así fue el operativo que permitió liberar al hijo de Giovanny Ayala
Los investigadores del Gaula lograron ubicar la zona exacta donde se encontraban las víctimas gracias a los datos aportados por el conductor y a labores de inteligencia en un área caracterizada por su espesa vegetación y la presencia de cultivos ilícitos.
La angustia que rodeó durante más de dos semanas a la familia del cantante llanero Giovanny Ayala terminó el martes 2 de diciembre, cuando unidades del Gaula de la Policía lograron rescatar con vida a Miguel Ayala y a su mánager, Nicolás García Pantoja. Ambos habían sido retenidos el 18 de noviembre por hombres armados que los interceptaron en la Vía Panamericana, en el sur del país.
Fuentes del Gaula explicaron que el punto clave para reconstruir la ruta de los secuestradores fue el testimonio del conductor que acompañaba a las víctimas. El hombre relató que fue obligado a desviarse hacia una zona cercana al lago El Bolsón, en Cauca, donde un grupo armado robó pertenencias, trasladó a Miguel y a Nicolás a otro vehículo y luego lo abandonó con las manos amarradas al volante.
La confirmación del secuestro llegó a Giovanny Ayala horas después, junto con la preocupación adicional de que su hijo se encontraba en un corredor donde tienen presencia las disidencias de las Farc y bandas de delincuencia común. Tres días pasaron antes de que los captores hicieran el primer contacto con la familia. Exigieron 4.500 millones de pesos y enviaron pruebas de supervivencia: una fotografía en la que ambos aparecían encadenados en un cambuche y posteriormente un video en el que describían las condiciones de cautiverio como “horribles”.
La inteligencia fue crucial
Los investigadores del Gaula lograron ubicar la zona exacta donde se encontraban las víctimas gracias a los datos aportados por el conductor y a labores de inteligencia en un área caracterizada por su espesa vegetación y la presencia de cultivos ilícitos. Cuando los uniformados ingresaron, fueron recibidos con disparos. Miguel Ayala y García Pantoja estaban atados con una cadena de unos 30 metros. Para liberarlos, los agentes utilizaron una cizalla. “Tiene un candado chiquito. Ese se puede romper con una llave”, comentó Miguel al grupo de rescate, según ese medio.
El operativo dejó un capturado, mientras que otro de los guardianes escapó. Las víctimas fueron evacuadas en helicóptero. El coronel Édgar Andrés Correa, director del Gaula, señaló que se trató de una acción coordinada entre varias unidades especializadas: “Hicimos una inserción de unos hombres Jungla con hombres Gaula, que, de manera precisa, con apoyo helicoportado, llegaron al lugar del cambuche. Todas las capacidades de la Policía se pusieron al frente”.
Las autoridades atribuyen el secuestro a una estructura en la que convergen grupos de delincuencia común y disidencias de las Farc, que operan bajo un modelo de outsourcing criminal en esta región.
Durante la misma operación, la Policía localizó una vivienda rural en Santander de Quilichao donde permanecían siete personas retenidas. Tres individuos —señalados como integrantes del frente Jaime Martínez— fueron arrestados. En ese lugar se reveló un caso aún más macabro: un menor indígena, reportado como desaparecido por su madre, había sido asesinado y enterrado allí días antes. Uno de los capturados confesó el crimen entre lágrimas, lo que permitió hallar el cuerpo tras la verificación del cabildo indígena.
Las autoridades informaron que cuatro de las víctimas rescatadas en este punto estaban en poder de la guerrilla como forma de castigo por supuestas actividades delictivas. La Fiscalía asumió la custodia de los sobrevivientes y avanza en el proceso judicial contra los tres detenidos, quienes deberán responder por secuestro y homicidio.

