La Doctrina Monroe, el arma política de Trump para intervenir y administrar Venezuela
Al invocar esta doctrina, el presidente estadounidense no solo apela a la historia, sino que se arroga una autoridad que va más allá del discurso diplomático.
La captura de Nicolás Maduro y la posterior afirmación de Donald Trump de que Estados Unidos “gestionará” Venezuela reactivaron una vieja consigna del poder estadounidense: la Doctrina Monroe. Un principio formulado hace más de 200 años que hoy vuelve a escena como sustento político y simbólico de una intervención sin precedentes en un país latinoamericano.
Al invocar esta doctrina, el presidente estadounidense no solo apela a la historia, sino que se arroga una autoridad que va más allá del discurso diplomático. La Doctrina Monroe, creada en 1823 para frenar la influencia europea en América, ha sido reinterpretada durante décadas como una licencia para intervenir en la región cuando Washington considera que sus intereses están en riesgo.
Una «amenaza estratégica»
En el caso venezolano, Trump sostuvo que el país caribeño se había convertido en una amenaza estratégica, al albergar actores extranjeros y manejar recursos energéticos clave. Bajo esa lógica, el mandatario defendió la operación militar que terminó con la detención de Maduro y planteó que Estados Unidos asumirá un rol directo en la transición política del país.
Analistas advierten que esta reinterpretación extrema convierte la doctrina en una herramienta de dominación regional. Lo que nació como un mensaje contra el colonialismo europeo hoy es utilizado para justificar acciones militares, control político y administración indirecta de gobiernos extranjeros, especialmente en América Latina.
El propio Trump ha ido más allá de la retórica tradicional. Al hablar de un posible “Corolario Trump”, sugiere una versión personalizada de la doctrina, en la que Washington no solo interviene, sino que decide cuándo, cómo y bajo qué condiciones un país puede ser gobernado.
La referencia a Venezuela no es casual. Históricamente, ese país ha sido uno de los escenarios donde Estados Unidos ha puesto a prueba su influencia hemisférica. Ahora, con la detención de su mandatario y la promesa de una “gestión” estadounidense, la Doctrina Monroe reaparece como el respaldo histórico de una ofensiva política, militar y económica que redefine el equilibrio de poder en la región.
Mientras tanto, crece la preocupación internacional por el alcance real de estas facultades que Trump dice tener y por el precedente que podría marcar para otros países del continente. América Latina vuelve a estar en el centro de una doctrina que, dos siglos después, sigue provocando temor, controversia y profundas divisiones.
