Política

Lidio García retoma presidencia del Senado en medio de dudas por su bajo perfil legislativo y ausentismo

Es un abierto contradictor del presidente Gustavo Petro

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En una votación sin mayores sobresaltos, Lidio García Turbay fue elegido presidente del Senado para el periodo 2025-2026. Con 97 votos a favor, el congresista del Partido Liberal regresa a un cargo que ya ocupó en 2019, esta vez en un contexto político más tensionado y con varios cuestionamientos a cuestas.

A pesar de su reelección, García no figura entre los senadores más activos ni visibles del Congreso. De hecho, según registros oficiales, fue el congresista con más inasistencias en 2024, acumulando un 63% de ausencias durante el segundo semestre. Aunque el senador atribuyó su falta de participación a problemas de salud y situaciones familiares, su escasa presencia ha sido una constante en su carrera legislativa, centrada más en la negociación política que en la intervención pública o el impulso de reformas.

El senador bolivarense, de 54 años, tiene una trayectoria política amplia, con pasos por concejos municipales, la Asamblea de Bolívar, la Cámara de Representantes y el Senado. En las elecciones más recientes, obtuvo más de 157.000 votos, la mayor votación dentro del Partido Liberal, respaldado por una estructura política consolidada en su departamento. Su influencia regional se refleja en el control de alcaldías y entidades públicas, muchas de ellas manejadas por aliados o familiares cercanos.

Un silencio predominante

Su estilo político, caracterizado por el silencio en plenaria y la actividad entre bastidores, le ha permitido mantenerse vigente, aunque también ha despertado críticas. No lidera proyectos de ley relevantes, rara vez interviene en los grandes debates y su visibilidad en medios y redes sociales es mínima. Su presencia en el Senado responde más a su fuerza electoral que a su desempeño legislativo.

Ahora, su relación con el Gobierno de Gustavo Petro será clave. Aunque ha votado contra reformas fundamentales del Ejecutivo, como la laboral y la de salud, en el alto gobierno creen que podría ser un interlocutor más accesible que su antecesor, Efraín Cepeda. Armando Benedetti, ministro del Interior y amigo personal de García, señaló que espera poder “entenderse con él”, lo que abre la puerta a un posible canal de diálogo.

Sin embargo, dentro del Partido Liberal persisten las divisiones. García es cercano a César Gaviria, quien continúa al mando de la colectividad, pero su elección no fue producto de una competencia interna robusta, sino del retiro anticipado de otros aspirantes como Alejandro Chacón.

Además de su bajo perfil legislativo, García ha estado involucrado en varias controversias. Ha sido mencionado en investigaciones sobre obras cuestionadas, como el contrato del alcantarillado de El Carmen de Bolívar, y ha sido señalado en procesos relacionados con nombramientos en la Contraloría de Cartagena. Más recientemente, fue vinculado por el director de la Agencia Nacional de Tierras a un presunto caso de acaparamiento de baldíos, denuncia que él desestimó, asegurando que se trata de una persecución política.

El regreso de García a la presidencia del Senado ocurre en un momento de fricciones entre el Congreso y el Gobierno. Aunque no se espera que actúe como un aliado del Ejecutivo, su estilo conciliador podría ser útil para manejar una agenda legislativa enredada. Sin embargo, las expectativas sobre su liderazgo siguen siendo moderadas, especialmente considerando su historial de ausencias y su limitada actividad parlamentaria.

Víctor Castro Gutierrez

Con su título en mano, Víctor comenzó su carrera periodística como reportero en un periódico local de Medellín. Hoy en día, continúa desempeñando un papel crucial en el periodismo colombiano, siendo un referente en la investigación y denuncia de los problemas más apremiantes de la sociedad, y un defensor incansable de la libertad de prensa y la ética periodística en Colombia.

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