Colombia

Mujer que degolló a sus tres hijos en el Atlántico, no irá a prisión: esta es la razón

Se determinó que traumas de su infancia la motivaron a cometer el crimen

A Johana del Carmen Montoya la capturaron en el año 2015, luego de que se confirmara que degolló a sus tres hijos menores de edad, hecho ocurrido en el municipio de Palmar de Varela, departamento del Atlántico. En su momento el hecho causó conmoción y rechazo en su contra, y comenzó el proceso investigativo en el que la condenaron a 60 años de prisión.

Sin embargo, recientemente trascendió que no irá a la cárcel, pues la Corte Suprema de Justicia declaró que se trata de una procesada «inimputable» y que por ende se debe cambiar el sitio de reclusión a un centro de atención psicológico.

¿Por qué no puede ir a prisión?

Tras haber sigo juzgada como victimaria, esta mujer ahora se convirtió en víctima, pues la justicia tuvo en cuenta el hecho de que actuó motivada por los traumas que le quedaron de su infancia. Y es que según las investigaciones, resultó víctima de abuso sexual desde que tenía 9 años, huyó de casa a los 14 y también recibió maltratos físicos y mentales.

De hecho su padre, un hombre identificado como Cipriano José, no solo abusó de ella cuando era una niña, sino que también hizo lo mismo con su hija.

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“Así las cosas, a partir de la apreciación conjunta e integral de los elementos de juicio aportados se concluye que Montoya Rosario efectivamente sufría un trastorno esquizoafectivo para la época de los hechos, tesis que, en tanto aparece ampliamente corroborada y soportada en varios elementos de conocimiento”, indicó el alto tribunal.

Los traumas de la mujer

La historia de este caso da cuenta de que Johana del Carmen Montoya quedó muy mal mentalmente después de todo lo vivido. En un momento ella denunció a su padre y le contó a su madre que él abusaba de ella, pero la progenitora en vez de apoyarla, puso en duda su versión y la maltrató.

Esa versión la obligó a irse de la casa, con un nivel muy bajo de escolaridad. Luego comenzó una relación sentimental, la cual mantuvo hasta el día del trágico ataque contra sus hijos.

El hombre que la acompañó hasta ese momento dijo a la Policía que la mujer decía siempre que escuchaba voces que la invitaban a quitarse la vida, que se negaba a verse al espejo, que lloraba con frecuencia y que decía escuchar pasos en el techo de la vivienda. Ahora, con 32 años, se libró de vivir tras las rejas, pero deberá pasar 20 años en un hospital psiquiátrico.