Estilo de vida

¿Cuál es la mejor edad para esterilizar a un perro?

Aunque la esterilización del perro puede realizarse a cualquier edad, se recomienda que la operación se lleve a cabo cuando el cachorro (macho o hembra) es todavía pequeño.

Para muchos amos, la esterilización o castración es un procedimiento que parece doloroso y difícil para el perro. En realidad, esta operación es beneficiosa para la salud del perro. La esterilización de un perro o cachorro, sea macho o hembra, evita muchos problemas de salud en la edad adulta. Los varones esterilizados no pueden padecer tumores testiculares y reducen en gran medida los problemas de próstata. En el caso de las hembras, las ventajas son aún mayores: no hay periodos de celo, infecciones uterinas ni tumores en la vejiga. Por lo tanto, la esterilización de su perro es beneficiosa en muchos sentidos, y cuanto antes, mejor. No es necesario que los perros hayan tenido su primera cría antes de ser esterilizados, pero hay ciertos límites de tiempo que deben respetarse.

Se recomienda la esterilización antes de que el cachorro alcance la pubertad

Tanto si se trata de un macho como de una hembra, los veterinarios recomiendan castrar al cachorro justo antes de la pubertad. Sin embargo, no es posible realizar esta operación después del destete de los animales. En general, hay que esperar a que el cachorro tenga 6 meses para programar la operación. Sin embargo, la mejor edad para esta operación varía según el tamaño y la raza del cachorro. En el caso de las razas pequeñas, como los Terriers, Corgis o Caniches, la esterilización puede realizarse entre los 6 y los 7 meses. Sin embargo, para los perros grandes, como los labradores, los galgos o los pastores, es preferible esperar hasta los 10 meses. La operación puede incluso posponerse hasta el primer cumpleaños del cachorro.

Cambios visibles justo después de la operación

Al estar privados de sus órganos reproductores, tanto los cachorros machos como las hembras pueden experimentar efectos secundarios postoperatorios. Aunque algunas razas pueden cambiar su comportamiento, el efecto más común es el aumento de peso. Sin embargo, hay que vigilarlo cuidadosamente, aunque sea con una dieta para evitar problemas de salud relacionados con el exceso de peso. Por lo tanto, el perro debe ser pesado regularmente en las semanas siguientes a la operación. El objetivo es mantener al perro en un peso saludable y proporcional a los estándares de su raza. Si el perro gana mucho peso, hay que adaptar la dieta y animarle a hacer más ejercicio sin sobrepasar sus límites físicos.

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