Atentado fallido contra firmante de paz y ataque a Miguel Uribe tendrían el mismo origen criminal
La banda criminal habría estado involucrada en otro hecho que dejó como víctima a un firmante del acuerdo de paz

Un testimonio revelador entregado durante la investigación por el atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay ha dejado al descubierto la posible participación de una misma red criminal en otro intento de asesinato ocurrido meses antes en Bogotá. Se trata del frustrado atentado con explosivos contra Gabriel Ángel, exintegrante de las Farc y firmante del acuerdo de paz, quien escapó de una muerte casi segura en julio de 2024.
Las declaraciones de Katherine Andrea Martínez, alias Andrea, detenida por su presunta implicación en el ataque contra el congresista, indican que alias el Costeño, cabecilla de la estructura detrás del atentado a Uribe, también lideró un plan para asesinar a un firmante de paz que transitaba entre Teusaquillo y el sector de Las Américas en la capital. Alias Andrea aseguró que se le encomendó el transporte de una maleta cargada con explosivos hacia un conjunto residencial donde residía la persona señalada.
Ese perfil coincide plenamente con el de Gabriel Ángel, quien fue víctima de un intento de homicidio el 19 de julio de 2024. Aquel día, un sujeto se acercó a la camioneta blindada en la que se movilizaba Ángel y colocó una bomba lapa —una carga explosiva adherible con imanes— en la parte trasera del vehículo. El artefacto, que contenía 15 kilos de pentolita, no logró fijarse y terminó en el asfalto, siendo luego desactivado por el escuadrón antibombas de la Policía.
Una investigación sin resultados
Aunque en su momento se abrió una investigación, esta no arrojó resultados significativos. Sin embargo, la reciente información entregada por Andrea ha renovado la atención sobre el caso, al señalar directamente a los mismos responsables del atentado contra el senador Uribe como autores del plan contra el exguerrillero. Según su testimonio, la operación llevaba al menos tres años en preparación y el contrato por el homicidio ascendía a los 1.000 millones de pesos. También afirmó que como recompensa se le ofreció protección de la guerrilla en Caquetá.
Gabriel Ángel, quien formó parte de la cúpula política de las Farc y estuvo involucrado en el proceso de paz en La Habana, sostiene que detrás del intento de asesinato está la Segunda Marquetalia, liderada por alias Iván Márquez. “Todo parece que proviene de allí, porque hay muchas contradicciones políticas… Uno sabe que no es precisamente del cariño de esta gente”, dijo recientemente.
Las autoridades tampoco descartan esa hipótesis. La utilización de sicarios urbanos, el uso de explosivos sofisticados y la conexión con estructuras armadas ilegales apuntan a una estrategia orquestada por grupos disidentes para atacar tanto a líderes políticos actuales como a excombatientes comprometidos con la legalidad.
La información que hoy emerge plantea una grave omisión institucional: de haberse investigado a fondo el atentado contra Gabriel Ángel en 2024, se podría haber evitado el ataque posterior contra el senador Uribe. Ahora, con ambos casos conectados, la Fiscalía deberá esclarecer no solo quiénes ejecutaron estos crímenes, sino quiénes están detrás de su financiación y planeación.
Las revelaciones también agravan las preocupaciones sobre la seguridad de firmantes del acuerdo de paz, quienes continúan siendo blanco de amenazas, atentados y persecuciones. En este caso, las coincidencias entre dos atentados separados por menos de un año y vinculados por los mismos actores podrían configurar un patrón de violencia sistemática contra quienes optaron por la reincorporación civil.
