Grupo subversivo se atribuyó atentado contra la Policía en Tibú
Pidió disculpas por la civil que se convirtió en un daño colateral
Hace menos de una semana dos uniformados de la Policía Nacional perdieron la vida tras ser víctimas de un atentado terrorista ocurrido en el municipio de Tibú-Norte de Santander. Las víctimas quedaron identificadas como el patrullero Andrés Idárraga Orozco y el subintendente Ángelo Raúl Martínez Arévalo, además de una civil que pasaba por la vía en su motocicleta y falleció por la explosión.
Por este hecho el Frente de Guerra Nororiental del Ejército de Liberación Nacional (Eln), se atribuyó la responsabilidad plena y argumentó que se trató de una represalia por el hostigamiento hacia ellos de parte de la Fuerza Pública. Asimismo, el grupo subversivo pidió disculpas a la familia de la mujer fallecida, afirmando que el ataque era solo contra la Policía y no se quería afectar a ningún civil.
«La más reciente acción tiene como escenario la cabecera municipal de Tibú, Norte de Santander donde el pasado 24 de mayo unidades pertenecientes al Frente de Guerra, activan minado al avance al paso de una patrulla de la Policía Nacional», se lee en el texto oficial en el que también señalan que el Gobierno «está obligado a explicar al pueblo de la frontera el tipo de operaciones que vienen ejecutando sus organismos de seguridad en el territorio que atenta contra los derechos humanos».
Le había pedido su traslado a la Policía
La familia del subintendente Martínez manifestó que él ya había advertido del peligro al que estaba expuesto desempeñando sus funciones en esa zona, motivo por el cual había pedido traslado hacia otro departamento. Sin embargo, la respuesta de la institución a esa solicitud, al parecer no fue positiva.
«Le rechazaron el proceso de traslado porque se tocaron mil puertas, se hicieron mil procesos para que fuera trasladado y no pasó. Él no pedía que lo mandaran a patrullar en la casa, porque nadie pide eso. Lo que quería era estar cerca a su familia», dijo Alexis Álvarez al diario El Colombiano.
“Es injusto que, a una persona tan joven, con una familia empezando apenas su vida a los 30 años, lo manden como carnada sin seguridad porque cómo es posible que haya carros no blindados en zonas rojas, cómo es posible que la mayor seguridad la tengan unos pocos y el resto normal, que sean la carnada, juegan con la vida de la gente”, agregó el doliente.

