Cura que falleció en bar de Medellín: un nuevo dato cambia la historia
Familiares aún sigue esperando que se esclarezca el caso
La primera hipótesis que se conoció con respecto al fallecimiento del cura Javier Eduardo González, dio cuenta de que presuntamente le habían proveído alguna sustancia como la escopolamina, por ejemplo, para dejarlo vulnerable y poder robarle.
«Lo que se ha comentado es que fue una sobredosis de escopolamina. De un momento a otro, una persona extraña estaba con él, la persona sale y él queda solo. En ese momento, cuando el dueño del establecimiento ve que estaba en la mesa, lo sacan y llaman a la Policía. Ven que no tiene signos vitales», había dicho haces unos días el también sacerdote Daniel Muñoz Sierra.
Sin embargo, la Revista Semana asegura que tuvo acceso al informe forense emitido por Medicina Legal, y que en él dice que se no se halló evidencia que sustancia alguna en su cuerpo, sino que «la mu3rt3 fue consecuencia natural y directa en estudio», por tal razón ahora se cree que el religioso pudo haber sufrido un ataque cardíaco.
«Dentro de las declaraciones del administrador, nos dice que el sacerdote llega al bar en compañía de otra persona. Ingresan, consumen algunas bebidas y el hombre que estaba con él se retira del lugar, aproximadamente, media hora después de que estuvo con él… Cuando van a hacer el cierre del establecimiento es que evidencian que González Pertuz estaba sobre la mesa. Tenemos una línea de tiempo, ingresan a la 1:00-1:30 a. m., la persona se fue sobre las 2:00 a. m. Dejando solo al sacerdote», explicó a su turno el coronel José Miranda, subcomandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.
Miranda confirmó que la persona que estaba con el cura tenía entre 35 y 40 años y dijo que es falso que hayan ido al sitio para disfrutar de un partido de fútbol.

