El retiro de varios oficiales de alto rango de las Fuerzas Militares volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la estabilidad del mando militar en Colombia y sus posibles efectos frente al deterioro del orden público en distintas regiones del país.
Aunque desde sectores castrenses se insiste en que los movimientos hacen parte de la dinámica normal de ascensos y renovación institucional, algunos oficiales en retiro consideran que la salida simultánea de generales y coroneles podría afectar la capacidad estratégica de la fuerza.
Uno de ellos es el general retirado Fabricio Cabrera Ortiz, quien advirtió que detrás de cada relevo se pierde una importante acumulación de experiencia operacional y de conducción militar construida durante décadas.
Según explicó, la carrera dentro de las Fuerzas Militares está regulada por normas que establecen criterios estrictos para los ascensos, entre ellos preparación profesional, condiciones físicas y antecedentes disciplinarios. Sin embargo, recordó que la estructura militar funciona como una pirámide donde no todos pueden llegar a los grados superiores.
El oficial aseguró que esa lógica obliga constantemente a la salida de personal para abrir espacio a nuevas promociones, aunque alertó sobre el impacto que puede generar una renovación acelerada de mandos estratégicos.
Por su parte, el general retirado José Francisco Forero Montealegre defendió los procedimientos internos de selección y afirmó que las juntas evaluadoras realizan procesos rigurosos basados en méritos y necesidades de la institución.
Forero indicó que recientemente 49 oficiales dejaron el servicio activo como parte de los movimientos habituales relacionados con cursos de ascenso y reorganización de cargos.
El exoficial también explicó que actualmente cientos de mayores y capitanes adelantan procesos de formación en la Escuela Superior de Guerra para asumir futuras responsabilidades de comando dentro del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
Las discusiones sobre estos relevos se producen en medio de cuestionamientos desde algunos sectores políticos que consideran que la Fuerza Pública estaría enfrentando un debilitamiento frente a amenazas de grupos armados ilegales como las disidencias de las Farc, el ELN y el Clan del Golfo.
Frente a esas versiones, Forero aseguró que no existe un “hilo conductor” entre los retiros y el avance de las organizaciones criminales, aunque reconoció la necesidad de fortalecer el pie de fuerza para responder a los desafíos de seguridad actuales.