A puertas del estreno de El diablo viste a la moda 2, una decisión de última hora encendió las alarmas en la industria: Sydney Sweeney fue eliminada del montaje final, pese a haber grabado una escena que ya estaba lista para pantalla.
La actriz había participado en un cameo donde se interpretaba a sí misma, en una secuencia pensada para potenciar el nuevo estatus del personaje de Emily Blunt. Sin embargo, todo quedó fuera. La explicación oficial apunta a que la escena “no funcionaba estructuralmente”, pero el corte ha levantado más preguntas que respuestas.
La guionista Aline Brosh McKenna fue directa al confirmar que la actriz “no aparece en el montaje final”, cerrando la puerta a cualquier posibilidad de verla en la esperada secuela.
En un momento muy mediático
Pero el contexto no pasa desapercibido. Sweeney atraviesa uno de los momentos más mediáticos de su carrera, rodeada tanto de éxitos como de controversias que han puesto su nombre en el ojo del huracán. Desde episodios virales hasta debates encendidos por sus proyectos, incluyendo su papel en Euphoria, la actriz no ha dejado de generar conversación.
En ese escenario, su salida del filme ha sido interpretada por algunos como algo más que una simple decisión creativa. Aunque desde la producción insisten en que no hubo conflictos y destacan su profesionalismo, en Hollywood las coincidencias rara vez pasan inadvertidas.
Mientras tanto, la película sigue adelante con figuras de peso como Meryl Streep y Anne Hathaway, pero el ruido ya está hecho: incluso sin aparecer en pantalla, Sydney Sweeney logró robarse la atención.