‘Navidad diversa’: las costumbres más pintorescas del mundo
Las fiestas de fin de año se convierten en un espejo de la diversidad cultural, donde un recorrido de Condé Nast Traveler revela cómo el folclore, el humor y el comercio redefinen la celebración. El menú va desde pierogi polacos hasta el popular pollo frito japonés.
La celebración de fin de año, que convoca a millones de personas a transformar sus rutinas, es un lienzo global pintado con tradiciones únicas y a menudo sorprendentes. La reconocida publicación Condé Nast Traveler ha confeccionado un listado que demuestra cómo la identidad de cada pueblo se manifiesta con fuerza en esta época, creando una postal de diversidad cultural que va más allá de lo religioso.
Premio y castigo
Mientras en la mayoría de los países se espera la llegada de recompensas, en Austria se mantiene un equilibrio entre el premio y el castigo. La noche del 5 de diciembre se convierte en la pasarela del Krampus, una figura demoníaca con lengua de serpiente que acompaña a San Nicolás para asustar a los niños que se portaron mal. Este contraste proviene de antiguas tradiciones alpinas.
En una nota gastronómica igualmente llamativa, Japón ha convertido un ingenioso truco publicitario de 1974 en una tradición nacional. Debido a la ausencia de una tradición cristiana arraigada, el menú de Nochebuena gira en torno al consumo masivo de pollo frito de KFC. Las familias reservan sus pedidos con meses de antelación para asegurar su banquete, el cual se corona con el clásico pastel de fresas con nata.
Sol y olas
Las celebraciones de la temporada se ven drásticamente alteradas por el clima en el hemisferio sur. La Navidad australiana se vive en pleno verano. Las reuniones familiares giran en torno a mariscos frescos, jamón frío y ensaladas ligeras. Tras el postre indiscutible —la Pavlova— la actividad se traslada a la playa o al jardín para jugar al cricket. En este ambiente, Papá Noel «adapta su vestimenta y a menudo aparece en las costas a bordo de un bote salvavidas, listo para disfrutar de las olas», según la revista.
De manera similar, en la costa oeste de Estados Unidos, el espíritu festivo se fusiona con la cultura del surf. En zonas como Hermosa Beach, el espectáculo del Surfing Santas atrae a multitudes, con decenas de surfistas vestidos con el icónico traje rojo y blanco que desafían las olas del Pacífico.
Acabar con lo viejo
Para algunas culturas, la fiesta principal llega en los días posteriores a Navidad. En Escocia, el Hogmanay —la celebración de Año Nuevo— opaca a cualquier otro evento. Las fiestas callejeras se extienden hasta la madrugada, y la tradición clave del first footing (primer paso) establece que la primera persona que cruza el umbral tras la medianoche garantiza la suerte del año entrante con regalos simbólicos como carbón o whisky.
Por su parte, en Italia, la magia se mantiene viva hasta el 6 de enero con la figura de La Befana. Esta mujer de nobles intenciones vuela sobre su escoba la noche del 5 de enero, dejando dulces y regalos en los calcetines de los niños buenos en su legendaria búsqueda del Niño Jesús.
Finalmente, el humor se apodera de la mesa en Alemania con el Schrottwichteln, una variante lúdica del Amigo Invisible. El objetivo no es comprar obsequios, sino intercambiar «objetos inútiles, feos o absurdos» que la gente ya tiene en casa, buscando la risa y la creatividad.
Estas costumbres demuestran cómo la Navidad es una época que, más que una simple fiesta, es una ventana privilegiada para comprender la diversidad del mundo.