Gobierno propone nueva reforma tributaria estructural para sortear crisis fiscal
El anuncio fue hecho durante la presentación del Marco Fiscal de Mediano Plazo, en el que el Gobierno reconoció la gravedad del panorama actual: un déficit creciente, ingresos sobrestimados y rigideces en el gasto público que limitan la capacidad de maniobra del Estado.

El Ministerio de Hacienda planteó un giro en la estrategia económica del país con la promesa de una reforma tributaria estructural que será radicada en el Congreso en el segundo semestre de 2025. El objetivo es claro: aumentar el recaudo en al menos un punto del PIB a partir de 2026 y garantizar sostenibilidad financiera en medio de una coyuntura que el Ejecutivo califica como crítica.
El anuncio fue hecho durante la presentación del Marco Fiscal de Mediano Plazo, en el que el Gobierno reconoció la gravedad del panorama actual: un déficit creciente, ingresos sobrestimados y rigideces en el gasto público que limitan la capacidad de maniobra del Estado. Como parte del plan, el Ejecutivo activará la cláusula de escape de la regla fiscal para suspender temporalmente sus límites durante tres años.
La restricción fiscal
“El país enfrenta una restricción fiscal severa”, admitió el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, quien aseguró que este es el momento de asumir decisiones que han sido postergadas durante años. La hoja de ruta trazada por el Gobierno incluye no solo una nueva tributaria, sino también ajustes en el gasto, empezando por una revisión profunda de los subsidios mal focalizados y de las erogaciones rígidas del presupuesto.
Uno de los pilares de la reforma será reemplazar el esquema de subsidios basado en estratos socioeconómicos por un sistema más ajustado al nivel real de ingresos de los hogares, a través de herramientas como el Sisbén. Además, se contempla un plan de transición energética en sectores vulnerables con la instalación de paneles solares, bajo el programa “Colombia Solar”.
En cuanto a ingresos, el Ministerio reconoció que las proyecciones anteriores fueron demasiado optimistas. La nueva estimación para 2025 bajó $18,5 billones frente a lo previsto, lo que agrava la presión sobre las finanzas públicas. Aunque un decreto reciente de autorretención permitirá sumar $7 billones, el hueco persiste.
Con el gasto público en aumento —pasará de $396 a $418,8 billones el próximo año— y una deuda que compromete buena parte del presupuesto, el margen para recortes drásticos es limitado. Por eso, el Ejecutivo insiste en que la solución debe ser gradual, técnica y con respaldo político. “Esto no es responsabilidad del presente, pero es nuestra tarea resolverlo con transparencia y responsabilidad”, afirmó Ávila.
El Ministerio calcula que, si la nueva tributaria se aprueba, aportará cerca de $17 billones en 2026 y un promedio de $19 billones anuales en la década siguiente. El mensaje del Gobierno es que el ajuste es inevitable, pero puede hacerse sin afectar de forma abrupta el crecimiento económico. Ahora la pelota queda en manos del Congreso y del clima político que rodee la discusión.

