En Montería, dos jóvenes fueron enviados a prisión por el caso de Liz Camila Berrío Toledo.
La adolescente fue encontrada sin ropa y con las manos atadas, un día después de haber sido reportada como desaparecida en Córdoba.
El reciente caso que ha conmocionado a Montería, Córdoba, y al país entero es una llamada más de atención sobre la violencia que enfrentan las niñas y mujeres en Colombia. Liz Camila Berrío Toledo, una joven de apenas 16 años, fue brutalmente asesinada y su cuerpo hallado en estado de abandono, un suceso que ha generado indignación y exigencias de justicia.
¿Qué ocurrió?
Liz Camila fue reportada como desaparecida el pasado 9 de febrero de 2025. Su cuerpo fue encontrado al día siguiente, parcialmente enterrado en una zona rural. Lo que debería haber sido un momento de calma en un tranquilo sector de Montería se tornó en una escena desgarradora. La joven fue hallada desnuda, atada de manos y con claras evidencias de violencia extrema.
De acuerdo con los informes periciales, Liz Camila fue golpeada brutalmente con objetos contundentes, entre ellos una pala y un mazo de madera. Estos actos de violencia resultaron en heridas mortales que acabaron con su vida.
Dos sospechosos han sido vinculados a este atroz crimen: Samuel Abel Pérez Reyes (18 años) y Juan Carlos González Cárdenas (19 años). Según las autoridades, ambos fueron las últimas personas vistas en compañía de la víctima.
Los acusados fueron arrestados el 14 de febrero de 2025 gracias a un trabajo coordinado entre la Policía Nacional, el CTI y otros organismos de seguridad. Uno fue capturado en el centro de Montería, mientras que el otro fue ubicado cerca del río Sinú. Por decisión de un juez de control de garantías, ambos enfrentarán cargos de feminicidio agravado y permanecerán en prisión preventiva.
Entre las pruebas recopiladas por las autoridades, se destacan rastros de sangre y otros elementos incriminatorios hallados en una vivienda cercana al lugar donde se encontró el cuerpo de Liz Camila. Este hallazgo refuerza la hipótesis de la Fiscalía sobre la presunta participación de los acusados en el crimen.
El feminicidio agravado es una de las acusaciones más severas dentro del sistema judicial colombiano. Este delito no solo reconoce el asesinato de una mujer, sino que también lo enmarca en un contexto de violencia de género. Las penas por esta imputación pueden superar los 40 años de prisión, reflejando la gravedad del crimen y la necesidad de enviar un mensaje contundente para disuadir futuros actos de violencia contra las mujeres.
El caso ha causado rechazo y tristeza tanto a nivel local como nacional. Colectivos feministas y organismos de derechos humanos han condenado el crimen, exigiendo justicia para Liz Camila y mayores garantías de seguridad para las mujeres. Las redes sociales han servido como un espacio de denuncia y activismo, donde usuarios demandan que este no sea «un caso más» que quede en el olvido.