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“Lo único que oyes es ‘deberían quitarles la vida’”: la nueva ley anti gay que causa terror

Hace algunos meses, previo a que Uganda diera luz verde en el Parlamento a una ley anti gay draconiana que se oponía a la homosexualidad, Ram Gava Kaggwa ya sentía el ambiente pesado. Por ello, empezó a recibir notas casi todos los días en las que amenazaban con quitarle la vida por ser gay.

Sin embargo, al final este hombre de 26 años, quien se desempeñaba como pastor en Adonai Inclusive Christian Ministries, la única iglesia con líderes homosexuales en Uganda, cerró su iglesia debido a que no podía soportarlo más, cabe resaltar que esta iglesia también daba cobijo a personas LGTBIQ sin hogar o que trataban de huir de los abusos en sus comunidades.

“Nos vimos obligados a empezar a rezar desde nuestros hogares por miedo a ser atacados por la gente en la iglesia”, cuenta Kaggwa, quien tomó la decisión de empezar a recibir en su casa de alquiler a una docena de personas que no tenían donde congregarse. Finalmente, el 21 de marzo del presente año, el Parlamento de Uganda aprobó esta ley anti gay que restringe aún más los derechos de la comunidad LGTBIQ y los condena a cumplir largas penas en la cárcel.

Una vez se supo que el congreso dio luz verde a la ley, la cual no ha sido presentada oficialmente por el mandatario del Estado, Yoweri Museveni, el dueño de la casa en la que vivía Kaggwa le pidió dejar la vivienda, aparentemente porque “era ilegal tener inquilinos homosexuales”, algo que supuestamente está contemplado en la nueva ley.

“Entonces, para impulsarnos a irnos, el propietario cortó el agua y la electricidad. Cuando le suplicamos, nos dijo que nos fuéramos ese mismo día y nos quedamos sin techo”, contó Kaggwa. De igual manera, en esos días, un conocido que se encontraba huyendo para unirse a su grupo por seguridad, le quitaron la vida en Namugongo, uno de los suburbios ubicado en la capital, Kampala.

Lo que se sabe con relación a esta ley, es que contempla la pena de muerte por el delito de “homosexualidad con agravantes”, así como por las relaciones sexuales con menores, ancianos o discapacitados o actos sexuales no consentidos en las que el agresor sea progenitor o tutor, entre otros.

La norma también contempla la cadena perpetua para aquellos que cometa un “delito de homosexualidad” y hasta 20 años de cárcel por promover la homosexualidad, este último punto apunta principalmente a los activistas que protejan los derechos de las minorías sexuales, trabajadores humanitarios y periodistas, quienes podrían pasar el resto de sus vidas tras rejas por escribir artículos relacionados con el tema.

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Daniela López González