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La lucha de Ucrania por buscar a más de 16.000 niños deportados a Rusia

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Denis Zaporozhenko, un padre de familia ucraniano, no había visto a sus hijos desde hace seis meses y medio, pues se separaron un mes antes de que las fuerzas pudieran reconquistar el poder en Jersón, una ciudad del sur en la que vivían.

Zaporozhenko explica que aceptó enviar a sus hijos a “campamentos de vacaciones” más al sur, en la Crimea anexada, debido a que se anunciaban terribles combates en Jersón. Mientras que los funcionarios rusos de la escuela en la que estaban “prometían enviarlos durante una semana o dos (…). Cuando nos dimos cuenta de que no debíamos aceptar ya era demasiado tarde”.

Esta semana, su hijo de 10 años fue uno de los 17 que, gracias a una ONG, pudieron volver a sus hogares tras haber sido llevados a Rusia o a zonas ocupadas por fuerzas rusas en Ucrania. Para Kiev, estos menores son parte de los al menos 16.200 que fueron “secuestrados” por los rusos en medio del conflicto, de los cuales apenas 324 han regresado hasta el momento.

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La situación de los menores en medio de la guerra tomó aún más relevancia luego de la decisión, hace una semana, de la Corte Penal Internacional de emitir órdenes de captura contra el presidente Vladimir Putin y María Lvova-Belova, comisionada presidencial rusa para los Derechos del Niño, por la presunta deportación ilegal de niños, lo que se traduce en un crimen de guerra según la Corte.

Algunos fueron deportados tras ser separados de sus padres, por el fallecimiento de estos o por encontrarse en orfanatos. También se presionó a los habitantes de las regiones ocupadas para que enviaran a sus hijos “a un lugar seguro”. Por su parte, Moscú desmiente la acusación y se felicita por haberlos “salvado” de la guerra.

Ahora, familias, fundaciones de voluntarios y el Estado tratan cada caso por separado a falta de un mecanismo único para su repatriación. Sin embargo, el problema fundamental es la falta de información sobre el paradero de los niños, explica a Efe Olga Yerokhina, responsable de prensa de la fundación Save Ukraine. Además, los familiares tienen que responder por un viaje de varios días que parte desde Ucrania hasta recuperar a sus hijos.

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Daniela López González