La abogada que frena extradiciones entra al caso del talio y sacude el proceso contra Zulma Guzmán
Guzmán Castro fue capturada en el Reino Unido tras una notificación roja de Interpol y llevada ante un juez, donde dejó clara su negativa a ser extraditada.

El expediente que persigue a la empresaria colombiana Zulma Guzmán Castro por uno de los crímenes más estremecedores del último año acaba de entrar en terreno minado. Desde Londres, una abogada conocida por bloquear extradiciones internacionales asumió su defensa y puso en jaque el intento de Colombia por traerla de regreso para que responda por la muerte de dos niñas envenenadas con talio.
Se trata de Katy Smart, una jurista británica de alto perfil que ha convertido los tribunales londinenses en su campo de batalla. Su historial incluye casos en los que logró detener entregas judiciales alegando riesgos psicológicos, afectaciones a la salud y violaciones a derechos humanos. Su llegada al proceso no pasó desapercibida y ya anticipa una pelea legal larga, compleja y mediática.
Guzmán Castro fue capturada en el Reino Unido tras una notificación roja de Interpol y llevada ante un juez, donde dejó clara su negativa a ser extraditada. La justicia británica ordenó su detención preventiva y fijó una nueva audiencia para el 12 de enero, mientras el caso gana tensión a ambos lados del Atlántico.
La situación se tornó aún más dramática cuando salió a la luz un episodio ocurrido en diciembre: una mujer de unos 50 años fue rescatada de las aguas del río Támesis, cerca del puente de Battersea. Aunque sobrevivió y fue dada de alta, el hecho encendió las alarmas y se convirtió en un punto clave dentro de la estrategia defensiva que ahora rodea a la empresaria.
No se cerrará pronto
En Colombia, el caso sigue abierto y lejos de cerrarse. La representación de las víctimas insiste en que la historia aún no está completa. El abogado Majer Nayi Abushihab advirtió que las autoridades no descartan que haya más responsables detrás del crimen. “Es muy probable que en el futuro puedan resultar involucradas más personas. Eso es algo que la Fiscalía está determinando, pero son hechos positivos, no es por haber omitido, sino por haber hecho”, señaló en La FM.
La investigación se remonta a abril de 2025, cuando tres niñas y un adulto llegaron de urgencia a la Fundación Santa Fe de Bogotá con síntomas graves de intoxicación. Dos menores murieron días después. Lo que parecía una emergencia alimentaria terminó revelando algo mucho más oscuro: la presencia de talio, un metal letal, invisible e inodoro.
Según el expediente, el veneno habría llegado a la casa oculto en frambuesas enviadas como regalo. El mensajero insistió en la entrega pese a que nadie esperaba el paquete, un detalle que hoy pesa en la investigación. Tras ser interrogado, fue descartado como responsable al demostrarse que no sabía qué transportaba.
Con una defensa temida en Europa, un intento de suicidio que estremeció a la opinión pública y un crimen que sigue generando horror, el caso de Zulma Guzmán Castro amenaza con convertirse en una pesadilla judicial para la justicia colombiana y en un escándalo internacional de largo aliento.
