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Estilo de vida

¿Haces esto todos los días? Podrías estar deteriorando tu cerebro

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Según algunos expertos, quejarse se ha convertido en un hábito arraigado en la vida de muchas personas, incluso se ha llegado a considerarse un modo de vida. Sin embargo, se ha advertido que este hábito puede tener consecuencias negativas en las neuronas del hipocampo, una región del cerebro que desempeña un papel fundamental en la resolución de problemas y la función cognitiva.

No importa quién se queje, uno mismo o alguien cercano, el simple hecho de exponerse a la negatividad causará daño. A menudo nos quejamos por diversas razones, porque se va la luz, por el aumento de precios, por el tráfico, los ruidos molestos de obras vecinas, por el frío o calor. El hábito de quejarse se afianza cuanto más lo hacemos.

La gente confunde el placer con la felicidad

Según una investigación realizada por la Universidad de Stanford, si nos acostumbramos a quejarnos diariamente, esto puede convertirse en un comportamiento habitual. Además, el estudio sugiere que solo 30 minutos de exposición diaria a quejas pueden tener un efecto perjudicial en la salud física del cerebro.

“Cuando nos quejamos o nos lamentamos, nuestro cerebro puede liberar neurotransmisores asociados con el estrés y la ansiedad, como el cortisol y la adrenalina. Estos neurotransmisores pueden activar la respuesta de lucha o huida del cuerpo, lo que aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la tensión muscular”, explicó el médico neurólogo Alejandro Andersson (MN 65.836), director del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA) a Infobae.

Seguidamente, Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular y experto en divulgar las neurociencias, agregó que cuando nos quejamos, nuestro cerebro produce dopamina y experimenta un momento placentero, pero esto no es lo mismo que sentir felicidad, de hecho, es todo lo contrario. La felicidad o los estados de armonía y bienestar no se relacionan con el placer, sino con la serotonina. A menudo, la gente confunde el placer con la felicidad, y esto es algo que ocurre en todo el mundo, sin importar la riqueza o la clase social.

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Daniela López González