Estudio: la grave enfermedad que podrían sufrir los jóvenes por escuchar música alta con auriculares
Entre 670 y 1.350 millones de adolescentes y adultos jóvenes están en riesgo de perder la audición
Una revisión científica publicada en la revista British Medical Journal Global Health calcula que entre 670 y 1.350 millones de adolescentes y adultos jóvenes en el mundo están en riesgo de perder la audición por exponerse a prácticas de escucha inseguras.
En concreto, el 23,8% de los jóvenes que emplean dispositivos de audio personales a intensidad elevada, como música alta por los auriculares, y casi la mitad de los que acuden a lugares de entretenimiento ruidosos, como bares o discotecas, corren peligro de sufrir algún tipo de sordera o daño auditivo. Los expertos advierten de “la necesidad urgente” de impulsar hábitos de escucha seguros.
La pérdida de audición puede deberse a causas genéticas, complicaciones en el parto, ciertas enfermedades infecciosas, otitis crónicas, exposición a sonidos fuertes, uso de medicamentos ototóxicos y envejecimiento. Sin embargo, muchas de estas causas se pueden evitar mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas que se realicen a lo largo del curso de la vida.
Jóvenes vulnerables
Los jóvenes son particularmente vulnerables por el uso de dispositivos de escucha personal (PLD, por sus siglas en inglés), como teléfonos inteligentes, auriculares inalámbricos o con cable, auriculares de diadema, y la asistencia a lugares con música a todo volumen, en medio de una aplicación reglamentaria deficiente.
Investigaciones publicadas anteriormente sugieren que los usuarios de PLD a menudo eligen volúmenes tan altos como 105 decibelios (dB), mientras que los niveles de sonido promedio en los lugares de entretenimiento oscilan entre 104 y 112 dB, lo que supera los niveles permitidos (80 dB para adultos y 75 dB para niños) incluso durante periodos muy cortos de tiempo.
En el daño a la salud auditiva influye la intensidad del ruido y el tiempo de exposición. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas que usan dispositivos de audio portátiles pueden exponerse, en 15 minutos de música a 100 decibelios, al mismo nivel de sonido que un obrero del sector industrial en una jornada de ocho horas de trabajo a 85 decibelios.
Los límites de volumen del oyente típico están entre los 75 y los 105 decibelios, unos umbrales que, para la OMS, son “motivo de preocupación”.

