Colombia

¿Dónde están los Ferrari? Millonario escándalo deja clientes sin carros y con cientos de miles de dólares perdidos

Las denuncias salpican al anterior representante legal de Ferrari en el país, señalado por los afectados de presuntas irregularidades que habrían dejado operaciones inconclusas, vehículos retenidos y compradores enfrentando pérdidas de cientos de miles de dólares.

Lo que debía ser la compra del automóvil de sus sueños terminó convirtiéndose en una batalla judicial para varios clientes de Ferrari en Colombia. Un grupo de compradores denunció que, pese a haber entregado millonarias sumas de dinero por exclusivos vehículos de la marca italiana, hoy no tienen ni los carros ni una respuesta clara sobre el destino de sus recursos.

Las denuncias salpican al anterior representante legal de Ferrari en el país, señalado por los afectados de presuntas irregularidades que habrían dejado operaciones inconclusas, vehículos retenidos y compradores enfrentando pérdidas de cientos de miles de dólares.

Según los testimonios conocidos, algunos clientes pagaron anticipos con la expectativa de que sus automóviles ingresaran a producción, pero ese proceso nunca habría comenzado. Otros casos son aún más delicados: los vehículos sí llegaron a Colombia, aunque permanecen inmovilizados en bodegas sin completar los trámites de nacionalización, mientras el paso del tiempo deteriora su estado.

Uno de los expedientes más costosos corresponde a un comprador que desembolsó cerca de 470.000 dólares por el vehículo, además de aproximadamente 80.000 dólares en impuestos. De acuerdo con su defensa, también asumió los costos de almacenamiento mientras esperaba la entrega, pero al inspeccionar el automóvil descubrió que presentaba daños derivados del prolongado tiempo que ha permanecido detenido.

La abogada Elvira del Pilar Ibáñez, quien representa a uno de los afectados, sostiene que los recursos destinados al pago de la custodia del vehículo no habrían llegado a la empresa encargada del almacenamiento, pese a que el cliente sí realizó los desembolsos.

La incertidumbre aumentó cuando la representación de Ferrari Colombia cambió de manos. Según la jurista, la nueva administración rechazó asumir cualquier obligación relacionada con los hechos ocurridos antes de su llegada.

“Ahora hay una nueva administración. Nosotros les hicimos una notificación legal, y ellos dijeron: ‘Hay nueva administración, nosotros no somos los administradores anteriores, no nos hacemos responsables por nada’. Entonces, los anteriores cogieron todo el dinero, hicieron gastos que no sabemos para dónde fueron, no le respondieron a los clientes. Ahora entra una nueva administración; dicen que ellos no tienen nada que ver porque ellos no fueron los que se metieron en el rollo. No responden los administradores anteriores ni los actuales, y estamos mirando a ver si Ferrari, como marca, va a responder a estas personas”, afirmó la abogada.

La defensa asegura que la empresa operaba bajo un modelo de franquicia y que la primera responsabilidad recaería sobre quien ejercía la representación legal durante las operaciones cuestionadas, Henry Ávila. Aunque desde Ferrari Colombia señalan que ya no hace parte de la compañía, su nombre, según la abogada, aún aparece registrado oficialmente en la Cámara de Comercio.

El caso ya tomó un rumbo judicial. La defensa instauró una denuncia penal por los presuntos delitos de estafa, hurto y concierto para delinquir. Paralelamente, presentó acciones ante la Superintendencia de Industria y Comercio por presuntas afectaciones a los derechos de los consumidores y promovió un proceso comercial para reclamar la reparación de los perjuicios.

Mientras la justicia comienza a revisar el expediente, los afectados siguen esperando respuestas. Algunos continúan pagando costos derivados de vehículos que nunca han podido conducir y otros aún desconocen qué ocurrió con el dinero que entregaron para adquirir uno de los automóviles más exclusivos del mundo.

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Víctor Castro Gutierrez

Con su título en mano, Víctor comenzó su carrera periodística como reportero en un periódico local de Medellín. Hoy en día, continúa desempeñando un papel crucial en el periodismo colombiano, siendo un referente en la investigación y denuncia de los problemas más apremiantes de la sociedad, y un defensor incansable de la libertad de prensa y la ética periodística en Colombia.

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