Del supuesto suicidio a un presunto homicidio: Fiscalía acusa a funcionaria del CTI por fallecimiento de su esposo
Tres disparos, residuos de arma de fuego y una lesión que podría ser defensiva cambiaron el rumbo de la investigación por la muerte de Aldemar Avendaño en Barranquilla.
Lo que durante varios meses fue tratado como un posible suicidio terminó convirtiéndose en una investigación por homicidio. La Fiscalía sostiene que Aldemar Avendaño Carrillo no se habría quitado la vida y que, presuntamente, su esposa, Chirley Hernández Rojas, habría disparado contra él dentro del apartamento donde se encontraban sus dos hijos.
Hernández Rojas, funcionaria del CTI, fue imputada ante un juez de control de garantías de Barranquilla por los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego. La mujer rechazó los cargos y se declaró inocente.
La Fiscalía pidió que sea enviada a prisión mientras avanza el proceso, al considerar que representa un peligro para la sociedad. La audiencia continuará este jueves 27 de agosto, desde las 8:30 de la mañana, para discutir la solicitud de medida de aseguramiento.
El caso se remonta al 21 de marzo de 2026, cuando Avendaño fue encontrado con heridas producidas por arma de fuego. En ese momento, las circunstancias encontradas en el apartamento hicieron que la primera hipótesis apuntara hacia un suicidio: el arma estaba junto al cuerpo y la mano derecha de la víctima se encontraba sobre ella. Pero esa versión comenzó a desmoronarse con los resultados de los estudios forenses.
La necropsia estableció que Avendaño tenía tres heridas de bala, ubicadas en la cabeza, el tórax y el antebrazo izquierdo. Para los investigadores, no se trataba de un patrón compatible con un suicidio típico.
La lesión en el brazo adquirió especial importancia porque, de acuerdo con el análisis presentado por la Fiscalía, podría corresponder a una reacción defensiva de la víctima. A esto se sumó el estudio de la herida en la cabeza, que no habría mostrado características propias de un disparo por contacto o efectuado a muy corta distancia.
“Se evidenciaron multiplicidad de heridas con variabilidad en la distancia de disparo. La lesión que presenta en el antebrazo izquierdo, tercio distal, puede ser de carácter defensivo”, dijo el fiscal 23 de Vida Seccional Barranquilla, Adolfo Niebles Torres.
El representante de la Fiscalía también expuso ante el juez la conclusión de los médicos forenses: “los médicos forenses consideraron que esas heridas que presentaba Aldemar en su cuerpo no son características de un patrón suicida típico. Se plantea la necesidad de considerar una etiología homicida”.
Un elemento comprometedor
Pero la investigación encontró otro elemento que compromete, según la Fiscalía, a la esposa de la víctima. En las muestras tomadas de sus manos y de su ropa fueron encontradas partículas metálicas asociadas a disparos.
Para el ente acusador, esa evidencia debe analizarse junto con el resto de los elementos recopilados y no como un hecho aislado. Las cámaras de seguridad del conjunto Catedral Plaza también fueron revisadas por los investigadores. Según la Fiscalía, las grabaciones permitieron reconstruir los movimientos de Avendaño dentro del edificio y establecer quiénes estaban en el apartamento durante el periodo investigado.
El ente acusador sostiene que allí se encontraban únicamente Avendaño, Hernández Rojas y los dos hijos de la pareja. No habría evidencia de que una quinta persona hubiera ingresado al inmueble.
La Fiscalía también puso bajo la lupa la versión entregada inicialmente por Hernández Rojas. De acuerdo con ese relato, Avendaño llegó al apartamento en estado de embriaguez, se quedó en la sala viendo televisión y tomando cerveza, y posteriormente uno de los hijos despertó a su madre para avisarle que su esposo se había disparado.
Para el fiscal, esa explicación perdió fuerza después de incorporar los resultados de la necropsia, los análisis de laboratorio y las demás pruebas recopiladas durante la investigación. “El dicho de la imputada quedó claramente desdibujado con las evidencias aportadas a la presente investigación penal”, afirmó Niebles Torres.
La Fiscalía sostiene además que Avendaño se encontraba en una situación de indefensión debido a que presuntamente estaba bajo los efectos del alcohol cuando ocurrieron los hechos. El arma encontrada en el apartamento fue sometida a estudios y, según lo presentado en audiencia, era apta para efectuar disparos.
Avendaño tenía 52 años y se desempeñaba como citador de la Sala de Justicia y Paz. En la primera versión del caso también se habían mencionado problemas personales y laborales, dificultades para dormir y un tratamiento con medicamentos recomendados por profesionales de psicología y psiquiatría.
Esos antecedentes habían servido para alimentar la hipótesis de un posible suicidio. Sin embargo, para la Fiscalía, la evidencia técnica terminó llevando la investigación hacia una conclusión completamente distinta.
El fiscal defendió ante el juez la vinculación de Hernández Rojas y aseguró que “no es producto del azar, ni mucho menos caprichosa, ni producto de un falso positivo”.
Ahora la justicia deberá determinar si existen elementos suficientes para imponerle una medida de aseguramiento. Mientras la Fiscalía sostiene que fue víctima de un homicidio y señala a su esposa como presunta responsable, Hernández Rojas mantiene su posición de inocencia y conserva todas las garantías propias del proceso penal.
