Las sentidas palabras de un padre tras homicidio de su hijo
Diego se encontraba pasando tiempo con algunas personas
En una región rural del centro del Valle del Cauca hay conmoción luego de que Diego Fernando Cobo Galvis, quien era el hermano de la concejal defensora de los derechos de los animales, Limbania María Cobo Calero, perdiera la vida en manos de delincuentes.
Hasta el momento, las autoridades no han podido identificar las razones ni el origen del crimen, mientras que la familia del fallecido agradece el apoyo recibido de diversas personas y sectores de Buga. «A diario salimos en defensa condoliéndonos de los que les toca vivir este tipo de situaciones y pensamos que estamos lejanos a padecerlas, pero que vagas quedan todas esas palabras de valor que damos a los demás cuando nos toca aplicarlas para sí mismos», escribió la concejala Limbania María Cobo Calero.
Quien seguidamente agregó: «Fortaleza a papá y a María quienes más que nosotros como hermanos , tendrán que superar la pérdida de un hijo, un hijo que sabemos cuánto se ama . Gracias a todos por sus mensajes de acompañamiento y que el universo llene de amor y paz los corazones y almas de los que no saben lo que hacen»
Los hechos
Según la información proporcionada por la Policía Valle, los hechos se registraron alrededor del mediodía del domingo 26 de marzo en Monterrey, un corregimiento ubicado a unos treinta minutos de la ciudad principal, donde Diego se encontraba pasando tiempo con algunas personas en esa zona. Al sitio llegaron aproximadamente tres hombres, uno de los cuales se acercó y le disparó.
Cabe resaltar que, en la región hay presencia de presuntos disidentes de las Farc, Grupo Armado Organizado Residual (Gaor) Adán Izquierdo, como también bandas asociadas al llamado Clan del Golfo.
Por su parte, las autoridades informaron que el levantamiento lo llevó a cabo el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación.
Horas después del crimen, Limbania se pronunció asegurando que: «Mi papá pidió le dejarán lavar el piso donde sucedió el ocaso de nuestro hermano. Papá solo exclamó mientras limpiaba: ‘Este piso lo hice en 1984, lo hice sin pensar que sería para que muriera mi hijo. En la guerra los padres entierran a los hijos , en la paz los hijos entierran a los padres'».
Finalmente sentenció: «Soy sincera. Yo ni siquiera tengo un ápice de dolor comparada a lo que refleja papá y María por la muerte de Diego. Mi tristeza ni siquiera es lo suficientemente grande, mis lágrimas y mi impotencia son más de ver la tristeza y el dolor de ellos por la pérdida de un hijo. Esto es muy muy fuerte. Saber que la viven a diario tantas familias. Nuestra maldad humana es demasiada».

