
Paul Naranjo y Julián Ortegón, hallados culpables de la muerte de Ana María Castro; deberán pagar 41 años y 8 en prisión. Así lo determinó este 10 de marzo un juez penal del Circuito de Bogotá, con base en las pruebas concluyentes entregadas por la Fiscalía.
Tras haber sido imputados por el delito de feminicidio agravado en calidad de coautores, a ambos se le negó cualquier posibilidad de acceder al beneficio de prisión domiciliaria; y además quedaron inhabilidades para ejercer en un futuro cualquier función pública.
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«Se logró demostrar que, el día de los hechos, Paul Naranjo bajó del automotor al acompañante de la mujer y, unos metros adelante; fue lanzada de la camioneta en pleno movimiento, en la Calle 80 con carrera 69», dijo la justicia.
Pese a que Naranjo y Ortegón negaron esta versión e indicaron que dejaron a Castro junto otro joven llamado Mateo Reyes, con vida y sobre la calle 80 de Bogotá; un testigo de los hechos afirmó todo lo contrario, pues sostiene que vio cuando la echaron de la camioneta.
Ana María Castro fue traslada a un centro clínico, pero los golpes que había sufrido fueron mortales; perdió la vida en cuestión de horas.
La última vez que su familia la vio, se despidió porque saldría a disfrutar de una noche de tragos, la noche del 4 de marzo de 2020. Efectivamente así lo hizo, y en un centro nocturno inspirado en México, se topó con los hoy condenados.
De allí salió junto a ellos estando ebria, a pesar de que sus amistades le pidieron que no lo hiciera (todo esto quedó grabado en las cámaras de seguridad); y al cabo de unas horas falleció.

