“Eran mis hijas”: el desgarrador testimonio que sacude el crimen de dos adolescentes en Malambo
La información sobre el hallazgo de dos cuerpos comenzó a circular antes de que las autoridades confirmaran su identidad. Un mensaje, enviado por un familiar, terminó por derrumbarla: “Mary, tienes que ser fuerte. Al parecer, los cuerpos que encontraron son los de tus hijas”.
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👉 Seguir canal en WhatsAppEl dolor de una madre volvió a estremecer a Malambo tras conocerse su relato sobre la desaparición y posterior hallazgo de sus dos hijas, Sheerydan Sofía y Keyla Nicol Hernández Noriega, de 14 y 17 años.
En medio de la angustia que vivió durante casi dos semanas de búsqueda, Mary Noriega confesó que desde el inicio sintió que algo no estaba bien. “Yo les decía a ellos mi presentimiento de madre. Yo sé que mis hijas están muertas, pero tengo la fe de que voy a encontrarlas vivas”, relató en el pódcast Más allá del silencio, del periodista Rafael Poveda.
Mientras avanzaban los días sin noticias, el temor crecía. La madre incluso llegó a decirle a su familia que tenía miedo de revisar las redes sociales, presintiendo que allí encontraría la peor noticia. Y así fue.
La información sobre el hallazgo de dos cuerpos comenzó a circular antes de que las autoridades confirmaran su identidad. Un mensaje, enviado por un familiar, terminó por derrumbarla: “Mary, tienes que ser fuerte. Al parecer, los cuerpos que encontraron son los de tus hijas”.
Una tragedia confirmada
Poco después, la llamada oficial terminó de confirmar la tragedia. Al llegar a Medicina Legal, la realidad fue imposible de evadir. “Eran mis hijas las que estaban allá”, dijo entre el dolor.
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👉 Suscribirme en TelegramEl estado de los cuerpos era tal que no pudo verlos directamente. Para reconocer a una de ellas, tuvo que describir cada detalle: la ropa, el cabello, incluso un pequeño tatuaje. Cada respuesta afirmativa de las autoridades la acercaba más a una verdad devastadora.
En el caso de su otra hija, la identificación solo fue posible mediante pruebas de ADN. Días después, los cuerpos fueron entregados y llevados directamente al cementerio, sin espacio para despedidas.
El caso ha provocado indignación y tristeza en la comunidad, mientras crecen las exigencias de justicia frente a un crimen que ha dejado una huella profunda en el municipio.
