Alerta por gasolina y diésel: advierten posibles alzas sostenidas por crisis del petróleo
El informe advierte la magnitud del problema: “de mantenerse el escenario actual y en ausencia de ajustes en los precios internos de los combustibles, el déficit del FEPC podría rondar los $10,7 billones en 2026, acumulando un total de $136 billones desde su creación, lo que equivaldría a cerca de 15 reformas tributarias o 1,5 veces el total de recursos de aseguramiento girados al sistema de salud en 2025”.

El bolsillo de los colombianos podría enfrentar un nuevo golpe en los próximos meses. Un análisis del centro de estudios ANIF encendió las alarmas al plantear la necesidad de aumentar de forma progresiva los precios de la gasolina y el diésel para evitar un desbalance fiscal mayor.
La advertencia surge en medio de la presión que ejerce el alza internacional del petróleo y su impacto directo en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, mecanismo que hoy enfrenta un panorama complejo. De no tomarse medidas, el déficit podría dispararse en los próximos años.
Entre las propuestas está un incremento mensual de $200 en el diésel durante dos años, además de un ajuste de $800 en la gasolina, lo que anticipa un escenario de aumentos sostenidos que impactarían directamente el costo de vida.
El informe advierte la magnitud del problema: “de mantenerse el escenario actual y en ausencia de ajustes en los precios internos de los combustibles, el déficit del FEPC podría rondar los $10,7 billones en 2026, acumulando un total de $136 billones desde su creación, lo que equivaldría a cerca de 15 reformas tributarias o 1,5 veces el total de recursos de aseguramiento girados al sistema de salud en 2025”.
El comportamiento del crudo internacional
El detonante de esta situación está en el comportamiento del crudo internacional, especialmente el Brent, que ha alcanzado niveles elevados en medio de tensiones globales. Este contexto, aunque representa mayores ingresos para Ecopetrol, también incrementa el costo de los subsidios que sostiene el país.
A esto se suma la depreciación del peso colombiano frente al dólar, lo que encarece aún más la importación de combustibles y presiona las finanzas públicas.
Desde ANIF insisten en que el ajuste es inevitable si se quiere evitar un deterioro mayor. “Desde ANIF proponemos un mecanismo de ajuste que incluya un periodo de incrementos en los precios de la gasolina corriente y el Acpm (diésel), para luego converger hacia los precios internacionales de forma suavizada, lo que implicaría una menor volatilidad para los consumidores y menor discrecionalidad al momento de fijar los precios”.
Hoy, los precios internos siguen por debajo de los internacionales, lo que agrava el hueco fiscal. Solo en marzo, el desbalance podría superar el billón de pesos, reflejando la urgencia de tomar decisiones.
El mensaje es claro: si no hay ajustes, el país enfrentará una presión creciente sobre sus finanzas, pero si se aplican, el impacto se sentirá directamente en el bolsillo de millones de ciudadanos.


