Colombia

Misterio y alarma en Cúcuta por el trágico final de una jueza amenazada por bandas criminales

Polanía se movía en un ambiente de alto riesgo. Su labor como jueza de control de garantías en Cúcuta, el Catatumbo y otras zonas de Norte de Santander la puso frente a estructuras criminales a las que negó beneficios judiciales.

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El hallazgo sin vida de la jueza de control de garantías Vivian Polanía Franco dentro de su vivienda en Cúcuta desató una ola de conmoción, sospechas y cuestionamientos que hoy mantienen en vilo a la opinión pública. Mientras las autoridades avanzan en las pesquisas, personas cercanas a la funcionaria judicial descartan de plano que se trate de un acto voluntario y advierten sobre el peligroso contexto que rodeaba su trabajo.

Uno de los pronunciamientos más contundentes vino de Luis Alexánder Maldonado, abogado y amigo personal de la jueza, quien aseguró que Polanía atravesaba un momento de plenitud personal. “Ella estaba feliz con su bebé”, afirmó, al insistir en que la jurista estaba enfocada en su hijo de apenas dos meses y no presentaba señales de angustia extrema.

Para Maldonado, cualquier versión que apunte a una decisión personal carece de lógica. “Decir que se suicidó no tiene sentido porque se habría llevado por delante al niño”, sostuvo, reforzando la idea de que el entorno emocional de la jueza no coincidía con ese escenario.

Lo que sí resulta evidente, según su círculo cercano, es que Polanía se movía en un ambiente de alto riesgo. Su labor como jueza de control de garantías en Cúcuta, el Catatumbo y otras zonas de Norte de Santander la puso frente a estructuras criminales a las que negó beneficios judiciales. “Ella tenía muchas amenazas por ser juez Bacrim, negaba muchos beneficios a miembros de bandas criminales. Por eso tenía esquema de protección de la rama judicial. Era la juez incorruptible”, relató Maldonado.

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Procesos contra cabecillas

Su nombre estuvo ligado a procesos sensibles contra cabecillas y organizaciones ilegales, entre ellos el caso por el asesinato del periodista Jaime Vásquez, lo que incrementó la presión y las intimidaciones en su contra.

A este panorama se suman audios difundidos meses atrás por la propia jueza, en los que advertía sobre una supuesta persecución laboral desde el interior de la rama judicial en Cúcuta. De acuerdo con personas allegadas, Polanía temía retaliaciones y había pedido ayuda institucional. “Uno de los temas que la tenían preocupada era una supuesta persecución laboral a la que la venía sometiendo un alto funcionario de la rama en Cúcuta. Incluso pidió ayuda para enfrentar el caso”, señaló una fuente cercana.

Las grabaciones también mencionan amenazas contra personas de su entorno, elementos que hoy reposan en manos de las autoridades y forman parte del expediente.

Aunque en el lugar del hallazgo se encontraron algunas sustancias, el caso sigue bajo análisis y se espera el dictamen de Medicina Legal para aclarar qué ocurrió realmente. Entre tanto, el entorno de Vivian Polanía insiste en que su vida estaba marcada por la maternidad, su vocación judicial y una lucha constante contra el crimen, factores que hoy rodean de sombras y preguntas su inesperado desenlace.

Víctor Castro Gutierrez

Con su título en mano, Víctor comenzó su carrera periodística como reportero en un periódico local de Medellín. Hoy en día, continúa desempeñando un papel crucial en el periodismo colombiano, siendo un referente en la investigación y denuncia de los problemas más apremiantes de la sociedad, y un defensor incansable de la libertad de prensa y la ética periodística en Colombia.

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