Testimonio del autor material del magnicidio de Miguel Uribe revela organización y amenazas previas al ataque
El menor de edad describió muy a detalle todo lo que sucedió ese fatídico 7 de junio de 2025
El relato del adolescente sentenciado por el homicidio del senador Miguel Uribe Turbay aporta elementos que, según investigadores y fuentes judiciales, podrían ayudar a desentrañar la cadena operativa detrás del atentado. La declaración del menor, conocida por la prensa tras el proceso judicial, describe instrucciones concretas, coerción sobre su familia y una logística pensada para impedir reacciones inmediatas.
El joven, identificado por el alias Tianz, contó que su vinculación con la operación partió desde su entorno en el microtráfico del barrio El Muelle, en Engativá, donde mantenía contacto con un hombre apodado el Caleño. Días antes del hecho, aseguró que este enlace lo citó para una “vuelta” sin detallar el objetivo; la petición de borrar mensajes y llamadas hizo que el adolescente sospechara que se trataba de algo distinto a encargos anteriores. “Me hizo compartir pantalla para ver que realmente las borrara. También me hizo borrar las llamadas que habíamos tenido”, dijo en su versión.
En la mañana del 7 de junio, el joven fue trasladado hasta el parque El Golfito y allí recibió una videollamada que lo tranquilizó: “Manito, ya vamos llegando. Todo bien que ya vamos llegando”. Minutos después, en un vehículo donde también viajaba una mujer, le mostraron la foto del objetivo y le dieron la instrucción de atacarlo: “’Pille, toca acostar a este man’”, narró el menor.
Alias ‘El Chipi’
Según su testimonio, fue Chipi (también identificado como Élder José Arteaga) quien le entregó el arma y le marcó la forma de actuar, incluso preguntando si la prefería “en ráfaga o tiro a tiro”. El adolescente aseguró que le exigieron “de seis a siete tiros o mínimo cuatro” y la indicación expresa de disparar “detrás del cuello”. Además, denunció que recibió amenazas sobre la seguridad de su familia si intentaba retractarse.
El testigo también relató instrucciones para la huida y garantías de impunidad: le dijeron que existía una supuesta coordinación para evitar la intervención policial. “De todas maneras, esté tranquilo, porque la Policía ya está toda comprada y tiene cinco minutos para salir del lugar. Ellos se van a hacer los bobos como cinco minutos, y usted tiene que correr, montarse en la moto y salir”, recordó que le indicaron. En otra conversación que escuchó, le comentaron que “la Firma y el conductor hablaron, que ya todo estaba comprado, que los escoltas del que había que matar ya estaban informados”.
El menor afirmó además que uno de sus teléfonos, donde guardaba evidencias como capturas y nombres, desapareció el día del atentado: “Toda esa conversación fue por WhatsApp y desde el celular nuevo, que fue el que se perdió el día de los hechos, el que botaron al río”, aseguró. Tras ser retenido por la comunidad y por miembros del esquema de seguridad, ofreció entregar la información que tenía en el dispositivo, material que, según su versión, no ha sido plenamente divulgado por las autoridades.
La Fiscalía continúa con el trabajo probatorio para establecer responsabilidades más allá del autor material. Las autoridades han avanzado en capturas y seguimientos que, según fuentes judiciales, buscan determinar la existencia de enlaces criminales que facilitaron logística, financiamiento y la recepción de órdenes. El testimonio del joven, por su crudeza y por las referencias a conversaciones y contactos, se perfila como una pieza relevante en la reconstrucción del hecho.

