Tras ataque a Miguel Uribe, Laura Sarabia llama a frenar discursos de odio y asumir responsabilidades
Sarabia hizo hincapié en que este tipo de agresiones deben entenderse como una señal de alarma sobre el rumbo del debate político y social en Colombia.
La canciller de Colombia, Laura Sarabia, hizo este domingo un llamado urgente a la sensatez y a la responsabilidad política, luego del atentado que sufrió el senador Miguel Uribe Turbay en la localidad de Fontibón, en Bogotá. A través de un video de más de cinco minutos, Sarabia condenó el hecho y pidió cesar la violencia en todas sus formas, especialmente la que se alimenta desde el discurso público y las redes sociales.
«Debemos confluir todos en un mismo mensaje: no más violencia», expresó con contundencia. En un gesto poco habitual dentro del alto gobierno, la canciller asumió errores y reconoció falencias en el liderazgo institucional: “He fallado como líder y representante internacional de este país. Muchos hemos fallado”, admitió.
Sarabia hizo hincapié en que este tipo de agresiones deben entenderse como una señal de alarma sobre el rumbo del debate político y social en Colombia. “Hemos fallado en garantizar la seguridad y la paz para todos los colombianos desde nuestras propias esquinas”, dijo, al tiempo que invitó a corregir el rumbo y abandonar lo que calificó como “actitudes irracionales”.
El fin de la violencia
Para la jefa de la diplomacia colombiana, la violencia no nace de la nada, y encuentra en el lenguaje cargado de odio un terreno fértil. En ese sentido, advirtió sobre los riesgos que conllevan las narrativas agresivas, tanto en escenarios públicos como privados. «Nos compromete a trabajar incansablemente por corregir nuestros errores, por desescalar el discurso que incita al odio y a la ira», enfatizó.
Como parte de su respuesta institucional, Sarabia anunció que convocará a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para coordinar esfuerzos en favor de la paz regional. En su visión, el contexto actual exige una acción concertada que proteja la democracia y garantice la vida.
“Es nuestra obligación que cada vida sea protegida y valorada”, concluyó la canciller, asegurando que no se quedará inmóvil frente a una escalada de violencia que, además de generar temor, socava el futuro del país.

