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Una bacteria le habría quitado la vida a la joven que cayó en una alcantarilla

Tenía 18 años y se dirigía a su casa en compañía de amigos

El caso de Luisa Fernanda Pacheco Peralta tiene conmocionada a la ciudad de Barranquilla. El pasado 14 de septiembre esta jovencita de 18 años regresaba a su casa, cuando mientras caminaba por la calle terminó cayendo en una alcantarilla de seis metros de profundidad, que estaba destapada.

Los hechos ocurrieron sobre las 10 de la noche en la carrera 53, muy cerca de la Universidad del Norte. La víctima pasaba por ahí junto a un grupo de amigos, al parecer después de haber sido espectadora de los piques ilegales que se realizan en la carretera que conduce hacia Puerto Colombia.

Al lugar acudió el cuerpos de bomberos de la localidad, y mediante una máquina y la inmersión de uno de los integrantes de la cuadrilla, sacaron a la joven de la alcantarilla y la trasladaron hasta la Clínica Porto Azul. Allí estuvo internada durante seis días, hasta que este 20 de septiembre se produjo el deceso.

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Sufrió fracturas al caer en la alcantarilla

Dicho centro médico informó que al caer en la alcantarilla Pacheco Peralta sufrió una fractura de tibia y peroné, además de lesiones en su rostro. En el comunicado oficial informaron que pese a las atenciones quirúrgicas y médicas, se produjo su deceso.

«Con base en lo antes descrito la paciente desarrolla un cuadro de shock séptico con foco en tejidos blandos, lo que conllevó a su fallecimiento el día 20 de septiembre», se lee en el texto emitido por la clínica.

La dolida madre

El Heraldo de Barranquilla entrevistó a su madre, y esta recordó que el día en el que se dio el suceso «ella estaba con una prima viendo las carreras esas de piques. Cuando ya se venían, iban caminando y ella se fue en una alcantarilla. El hueco era pequeño, pero como Luisa era delgada cayó en esa cavidad de siete metros de profundidad».

La mujer cuenta que la operaron más tarde de lo que debían y que su EPS no cubrió la cirugía sino que la familia tuvo que desembolsar 6 millones de pesos. La joven estaba consciente y hasta se quejaba del fuerte dolor, pero a sus allegados les llamó mucho la atención que una parte de su piel y una de sus uñas cambiaron de color, pero el médico a cargo presuntamente decía que era «normal».

«Le quitaron la venda y eso botó un olor fétido, pero el especialista seguía diciendo que eso era normal. A ella le cambió el color del pie y de una uña. Sin embargo, según el médico, todo era parte del postoperatorio», recuerda la doliente, que además contó que el 20 de septiembre la jovencita «se desmejoró totalmente, se le bajó la presión, empezó a sentir otras cosas y cuando la vio otro especialista, que era un señor de más experiencia, dijo que eso estaba contaminado, y que Luisa tenía una bacteria».