¿Subirá el IVA para pagar la reconstrucción? ANIF pone sobre la mesa un polémico plan
La posibilidad de aumentar temporalmente el IVA aparece en medio de la presión que enfrentan las finanzas públicas por el terremoto. ANIF plantea que el impuesto solo debería tocarse si el Gobierno no consigue recursos mediante recortes de gasto y otras alternativas.
El terremoto no solo dejó daños en viviendas e infraestructura. También abrió una discusión que podría terminar afectando el bolsillo de millones de colombianos: la posibilidad de pagar parte de la reconstrucción con un aumento temporal del IVA.
La propuesta fue mencionada por José Ignacio López, presidente de ANIF, durante el 13° Foro de Energía de Andeg. El economista dejó claro que no considera este el camino inicial, pero admitió que un incremento de un punto podría entrar en consideración si el Gobierno se queda sin alternativas para conseguir los recursos que requiere la emergencia.
“Si ustedes me ponen contra la espada y la pared, y el Gobierno no encuentra al final otra forma que los impuestos, yo estaría más inclinado a que pensemos en una receta de un impuesto transitorio, con una sobretasa de un punto. Eso es muy doloroso y muy impopular. Y lo digo contra la espada y la pared: esperaría no llegar ahí”, afirmó.
La advertencia llega cuando las cuentas del país ya están bajo una fuerte presión. ANIF calculaba inicialmente que el déficit fiscal llegaría al 6,5% del PIB durante este año, pero las nuevas estimaciones del Ministerio de Hacienda apuntan a un posible resultado entre 7% y 8%.
Con ese panorama, encontrar dinero adicional para reconstruir las zonas golpeadas por el terremoto se convierte en un desafío todavía mayor.
Antes del IVA, quieren meterle tijera al gasto
ANIF considera que el Gobierno debería buscar primero recursos dentro de sus propias cuentas antes de pedir un esfuerzo adicional a los contribuyentes.
La entidad propone revisar el gasto público, mejorar la eficiencia del presupuesto y explorar mecanismos como las obras por impuestos, las obras por regalías y los aportes voluntarios.
López calcula que el ajuste fiscal que necesita el país podría alcanzar tres puntos del PIB. Parte de ese esfuerzo, según su planteamiento, debería salir de una revisión profunda del gasto de funcionamiento y de los recursos registrados como inversión.
“Nosotros desde ANIF venimos insistiendo en que la prioridad ahora debe ser un recorte de gasto importante. Tiene que haber unos criterios mucho más claros de eficiencia en el gasto público”, señaló.
El centro de estudios incluso cuestiona que todo lo registrado como inversión tenga realmente esa naturaleza. Sus cálculos indican que entre 30% y 40% de algunos rubros clasificados de esa manera podrían ser susceptibles de revisión.
Los subsidios también están en la mira. ANIF plantea que debería revisarse quiénes reciben estos recursos y si realmente corresponden a hogares o sectores que necesitan el respaldo del Estado.
El antecedente que preocupa
Un eventual aumento del IVA tendría, además, un antecedente que genera cautela. López recordó que después del terremoto del Eje Cafetero se creó un impuesto con carácter temporal que posteriormente terminó convirtiéndose en permanente.
La advertencia es clara: si se llega a utilizar nuevamente un impuesto para financiar una emergencia, debería existir una fecha de terminación y reglas que impidan que el cobro extraordinario termine quedándose de manera indefinida.
Por ahora, ANIF no está planteando una nueva reforma tributaria como solución inmediata. El aumento del IVA aparece como un escenario de último recurso frente a un problema fiscal que ya existía antes de la emergencia.
Las cuentas que preocupan
El deterioro de las finanzas públicas no estaría explicado únicamente por los gastos de la reconstrucción. López también mencionó obligaciones pendientes del Estado con diferentes sectores, entre ellas las relacionadas con energía, salud y subsidios.
“La olla no está raspada, tiene un hueco. Esa es la situación que le dejó este Gobierno: un déficit persistente y unas obligaciones enormes que no del todo se han explicitado con el sector privado”, afirmó.
Este panorama también reduce las posibilidades de disminuir de manera amplia los impuestos que pagan las empresas en el corto plazo.
El presidente de ANIF considera que antes de pensar en una reducción significativa de la carga tributaria sería necesario corregir algunas distorsiones del sistema.
“Quizás eliminar algunas disfunciones que son muy distorsionantes, sobretasas, quizás algo del impuesto de transacciones financieras. Pero el espacio va a ser muy limitado”, sostuvo.
El dato que pone el debate en perspectiva
ANIF también advierte que el comportamiento de la economía refleja un crecimiento con fuertes diferencias entre sus componentes.
Al comparar el segundo trimestre de 2026 con el mismo periodo de 2019, López señaló que la inversión todavía está 2,3% por debajo de aquel nivel. En contraste, el consumo aumentó 29% y el gasto público creció 31%.
En medio de ese escenario, el Gobierno tendrá que encontrar la manera de financiar la reconstrucción sin profundizar aún más el desequilibrio de las cuentas públicas.
Por ahora, el mensaje de ANIF no es que el IVA vaya a subir. El planteamiento es que, si todas las demás alternativas fracasan, un punto adicional y temporal podría convertirse en una de las opciones para conseguir recursos. Una posibilidad que, incluso desde quienes la plantean, es calificada como “muy dolorosa y muy impopular”.

