9 señales para reconocer a una persona tóxica
La desvalorización, la infelicidad… Cuando estos sentimientos se experimentan repetidamente en contacto con una persona concreta, pueden revelar un rasgo de la personalidad de esa persona que es perjudicial para los demás.
Una personalidad tóxica se refleja en palabras, gestos y una actitud general que son hirientes para los demás. Este comportamiento provoca malestar, estrés e incluso fatiga mental en la otra persona.
¿Quiénes son las personas tóxicas?
Existe una gran variedad de perfiles entre las personas tóxicas. Pueden encontrarse en la familia, los amigos o el entorno profesional. Estas personas no tienen necesariamente ningún trastorno mental concreto, aunque algunas pueden haber sufrido traumas o problemas que alimentan su comportamiento. Sin embargo, su comportamiento suele estar vinculado a un rasgo de personalidad concreto, como el narcisismo, el negativismo o los celos.
¿Cómo protegerse de una persona tóxica?
Para que la relación evolucione positivamente, la persona con la actitud tóxica debe tomar conciencia de su comportamiento y decidir cambiarlo. Para ello, la persona debe atender a la razón, sobre todo a través de la intervención de sus allegados, que pueden explicarle las consecuencias nefastas de su actitud, haciendo hincapié en el sufrimiento que provoca. Si la persona afectada es capaz de reconocer su estado, puede empezar a trabajar sobre sí misma, si es necesario con la ayuda de un psicólogo.
Sin embargo, a veces puede ser muy difícil conseguir que una persona reconozca que se está comportando de forma perjudicial para los que la rodean. También es difícil para los que les rodean, que pueden buscar excusas para explicar este comportamiento. Sin embargo, cuando este comportamiento se convierte en un problema que amenaza la vida y la persona tóxica se niega a cambiar, es necesario distanciarse de ella o incluso dejar de relacionarse con ella. Si este hombre o mujer resulta ser un compañero de trabajo, es necesario establecer límites claros, si es necesario recurriendo a un mediador o a un superior.
Señales para reconocer a una persona tóxica
Una relación sin placer
Una de las señales de que la relación entre dos personas ya no es saludable es la falta de placer al ver o pasar tiempo con el otro. La persona que está en contacto con una personalidad tóxica experimentará principalmente malestar o incluso infelicidad al pasar tiempo con ella.
La manipulación
Una persona tóxica juega con las palabras para desviar la atención y quedar como una víctima. Se aprovecharán de la empatía de la otra persona para conseguir sus fines.
La exageración
Una persona tóxica tiende a buscar situaciones dramáticas y a exagerar las emociones que las acompañan. A menudo buscan el conflicto. Este comportamiento indica inestabilidad y falta de voluntad para establecer relaciones sanas con los demás.
El aislamiento
Una persona tóxica buscará la exclusividad en su pareja. Pueden culpar a su pareja de sus otras relaciones y hacer todo lo posible por apartarla de su círculo habitual de familiares y amigos.
Una búsqueda constante de atención
Una personalidad tóxica tiende a solicitar constantemente la atención de la otra persona (correo electrónico, mensajes de texto, llamadas telefónicas), sin devolver la atención a su vez. Tienen un nivel muy alto de interés propio y quieren seguir siendo el centro de atención.
Baja autoestima
La baja autoestima es uno de los síntomas causados por una relación tóxica. La otra persona identificará los puntos débiles de la otra persona, para acentuar su malestar.
Intrusión en la vida personal de la otra persona
Una persona tóxica tenderá a entrometerse en la intimidad de la otra persona. Esta falta de respeto se refleja en una total falta de filtro, que les lleva a opinar sobre temas íntimos que no les conciernen. Algunos también pueden utilizar esta información para socavar la autoestima de la otra persona.
Falta de escucha
En una relación tóxica, la persona que se comporta de forma perjudicial tiende a hacer que todas las conversaciones giren en torno a ella misma. Suele no escuchar cuando la otra persona habla de sus problemas personales. Su actitud y su estado de ánimo no dejan espacio para que la otra persona hable.
Falta de conocimiento del propio comportamiento
Una personalidad tóxica tenderá a minimizar, o incluso a excluir por completo, cualquier acto incorrecto que le concierna. No reconocerán ningún error por su parte y culparán de las causas de su comportamiento a una persona o circunstancia externa.
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