Putin busca cese al fuego con condiciones en cita con Trump
En la mesa no estará Ucrania, lo que ha dado mucho de que hablar entre las partes
Mientras el conflicto en Ucrania sigue dejando un alto costo humano y económico, una inesperada cumbre entre Vladímir Putin y Donald Trump se desarrollará este viernes en Alaska. El encuentro no solo llama la atención por el lugar elegido, símbolo estratégico entre ambas potencias, sino también por la ausencia de una voz clave: Ucrania no fue invitada.
La reunión se da tras un cambio de postura del expresidente estadounidense, que en días recientes dejó de lado el tono de presión que había mantenido hacia Moscú. El aparente giro de Trump —quien había amenazado con nuevas sanciones si no se lograba un cese al fuego— sorprendió a analistas y aliados internacionales por igual.
Aunque el tema ucraniano será inevitable, los acercamientos previos entre delegados de ambos gobiernos en Moscú revelan que la agenda es más amplia. Según reportes de prensa, Rusia estaría dispuesta a contemplar un alto al fuego condicionado a concesiones territoriales por parte de Kiev, específicamente en zonas como Donetsk, ya parcialmente controladas por fuerzas prorrusas.
Una oferta de alto al fuego
Además, se especula con una oferta de alto al fuego aéreo limitado, que incluiría la suspensión de ataques con misiles sobre ciudades ucranianas. Este gesto, más que humanitario, parece responder a los impactos que han tenido los recientes ataques ucranianos en infraestructura clave rusa, como refinerías y plantas militares.
Sin embargo, Putin parece tener la mirada más allá de Ucrania. En Moscú se insiste en que el conflicto es un asunto que puede «normalizarse» si Estados Unidos así lo decide. Lo que el Kremlin busca es restablecer vínculos estratégicos con Washington, tratando temas energéticos y su relación con China, sin que Ucrania sea un obstáculo central en la mesa.
“El presidente ruso no quiere aumentar personalmente las tensiones con Trump. Así pues, si la presión sobre Putin no se intensifica, seguirá luchando”, aseguró Abbas Gallyamov, exasesor del Kremlin. En contraste, el mensaje es claro: si Trump decide aplicar presión real —con sanciones más severas o medidas financieras—, el costo de continuar la guerra podría resultar demasiado alto para Moscú.
Trump, por su parte, conserva cartas fuertes para usar en la negociación. Una de ellas sería escalar las sanciones contra China, uno de los principales compradores del petróleo ruso. También podría congelar activos rusos en bancos occidentales, una jugada que ya tiene respaldo bipartidista en el Senado y que representaría un duro golpe para el Kremlin.
La expectativa es alta, aunque el escepticismo no es menor. Analistas advierten que sin la presencia ucraniana y sin garantías reales de cumplimiento, cualquier compromiso que surja en Alaska podría ser frágil. No obstante, si ambas potencias logran acordar una hoja de ruta para reducir tensiones, se abriría un nuevo capítulo —polémico, pero crucial— en el tablero internacional.
