Caos y escándalo empañan el homenaje a Messi en Calcuta
La adición en la India enloqueció a tal punto que las autoridades no lograron controlar en gran medida los desórdenes
Lo que estaba concebido como una celebración histórica para Lionel Messi en una de las capitales futboleras de la India terminó convertido en un episodio de desorden, violencia y cuestionamientos a la organización. El Estadio Salt Lake, en Calcuta, fue escenario de disturbios protagonizados por miles de aficionados frustrados, luego de un acto que se diluyó en apenas minutos y dejó daños materiales, denuncias de estafa y una investigación gubernamental en marcha.
La tensión estalló tras una breve aparición del capitán argentino, quien permaneció alrededor de 20 minutos en el recinto acompañado por Luis Suárez y Rodrigo De Paul. La corta duración del homenaje, sumada a la imposibilidad de ver de cerca al futbolista pese al alto costo de las entradas, desató la indignación de los asistentes, muchos de los cuales habían pagado hasta 12.000 rupias por su boleto.
Con la salida de Messi del estadio, la situación se descontroló. Los organizadores abandonaron el lugar sin ofrecer explicaciones, lo que agravó el malestar del público. En medio del caos, se registraron protestas dentro del escenario deportivo: sillas lanzadas al campo, vallas derribadas, pancartas destruidas y daños considerables en la infraestructura. Los llamados por megafonía para mantener el orden fueron ignorados y solo la intervención de la Fuerza de Acción Rápida permitió restablecer parcialmente el control.
Intervinieron, pero tomar el control fue complejo
La crisis tuvo una respuesta inmediata desde las autoridades. La jefa de Gobierno de Bengala Occidental, Mamata Banerjee, se disculpó públicamente con Messi y anunció la creación de un comité investigador encabezado por el juez retirado Ashim Kumar Ray. “Estoy profundamente consternada y conmocionada por la mala gestión que se vio hoy en el Estadio de Salt Lake”, escribió Banerjee en la red X, al tiempo que aseguró que el comité “realizará una investigación detallada del incidente, determinará las responsabilidades y recomendará medidas para prevenir este tipo de incidentes en el futuro”.
El gobernador CV Ananda Bose fue aún más severo y calificó lo ocurrido como un “día negro” para la cultura deportiva de Calcuta, reclamando sanciones ejemplares contra los responsables. Horas después, la policía de Bengala Occidental detuvo en el aeropuerto a Satadru Datta, principal organizador del evento, cuando se disponía a despedir a Messi y su comitiva rumbo a Hyderabad.
El Director General de Policía, Rajeev Kumar, explicó que la investigación busca establecer si hubo negligencia en la planificación del acto: “Estamos investigando si hubo alguna mala gestión por parte del organizador que provocó el caos en el estadio. Ha sido detenido y la policía ha controlado la situación”. Además, confirmó que Datta firmó un compromiso para reembolsar el dinero de las entradas a los espectadores afectados.
El malestar de los fanáticos también se expresó fuera del estadio y en redes sociales, donde se multiplicaron las críticas por la falta de logística, los retrasos en el ingreso, la ausencia de servicios básicos y el incumplimiento de lo prometido por la organización. Un seguidor citado por ANI resumió el sentimiento general: “Sólo líderes y actores rodeaban a Messi… ¿Por qué nos llamaron entonces? Conseguimos una entrada de 12.000 rupias, pero ni siquiera pudimos verle la cara”.
El episodio obligó a cancelar otras actividades previstas y dejó sin participación a figuras anunciadas como el actor Shah Rukh Khan, el excricketer Sourav Ganguly y la propia Banerjee. Todo ocurrió en el marco del “GOAT Tour”, una gira que contemplaba actos en Hyderabad, Mumbai y Nueva Delhi, con eventos deportivos, culturales y benéficos, y que había generado una expectativa sin precedentes en una región donde el fútbol despierta una pasión comparable a la del cricket.
Lejos de consolidar una fiesta para el ídolo argentino, la visita a Calcuta terminó convertida en un escándalo que expuso fallas graves de organización y seguridad, y que ahora mantiene a las autoridades indias bajo presión para esclarecer responsabilidades y reparar el daño causado a miles de aficionados.