EE. UU. mantiene el pulso contra Petro: descartan por ahora levantar las sanciones
Aunque señaló que la expectativa del Gobierno estadounidense es que el presidente colombiano corrija actuaciones que generaron tensiones diplomáticas, dejó claro que no hay señales de un cambio de postura desde la Casa Blanca.
Las restricciones impuestas por Estados Unidos al presidente Gustavo Petro continuarán vigentes. Así lo dejó claro un alto funcionario del Departamento de Estado durante una audiencia en el Congreso estadounidense, donde aseguró que, por ahora, no existe ninguna instrucción para revisar las medidas adoptadas contra el mandatario colombiano.
La declaración fue entregada por Luis Méndez, subsecretario adjunto para América del Sur de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, quien compareció ante el Subcomité sobre el Hemisferio Occidental para analizar el estado de las relaciones entre Washington y Bogotá.
Consultado sobre la posibilidad de que la administración de Donald Trump reconsidere las sanciones y permita nuevamente el acceso de Petro a una visa estadounidense, el funcionario respondió de manera categórica: “No en este momento”.
Aunque señaló que la expectativa del Gobierno estadounidense es que el presidente colombiano corrija actuaciones que generaron tensiones diplomáticas, dejó claro que no hay señales de un cambio de postura desde la Casa Blanca.
Tras un viaje a Estados Unidos
Las medidas contra Petro fueron adoptadas después de un viaje a Estados Unidos, cuando el mandatario realizó declaraciones en las que invitó a integrantes de la fuerza pública a no acatar órdenes del presidente Donald Trump. Posteriormente, Washington confirmó la cancelación de su visado y su inclusión en la Lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN), conocida popularmente como Lista Clinton.
En ese momento, el Departamento de Estado explicó que la decisión obedecía a la aplicación de la Orden Ejecutiva 14059, al considerar que el jefe de Estado colombiano había participado o intentado participar en actividades que representaban un riesgo significativo relacionado con la proliferación internacional de drogas ilícitas o sus medios de producción.
Las declaraciones conocidas este miércoles muestran que, pese al cambio de gobierno que se avecina en Colombia, la administración estadounidense no contempla modificar, por ahora, las restricciones impuestas al mandatario saliente, manteniendo uno de los mayores focos de tensión en la relación bilateral entre ambos países.


