Cuenta regresiva en Londres por el caso del talio que estremeció a Bogotá
Hospitalizada y bajo custodia en el Reino Unido, Zulma Guzmán enfrenta una inminente decisión judicial que podría abrirle el camino a la extradición por el envenenamiento que dejó una menor muerta y varias víctimas más.

Entre una sala clínica vigilada y los despachos de la justicia británica, Zulma Guzmán Castro espera el desenlace de un proceso que mantiene en vilo a dos países. La empresaria colombiana, señalada de enviar frambuesas contaminadas con talio a un apartamento del norte de Bogotá, podría ser trasladada a Colombia en cuestión de semanas si no surgen nuevos contratiempos médicos o legales.
El expediente que la compromete es uno de los más delicados que hoy cursan en cooperación internacional. La Fiscalía colombiana ya puso sobre la mesa de las autoridades del Reino Unido el conjunto de pruebas con las que busca que Guzmán responda por homicidio y tentativa de homicidio, tras un presunto plan de envenenamiento ocurrido el 4 de abril.
La atención ahora se centra en su estado mental. Guzmán permanece internada en una clínica del sur de Londres bajo una figura legal que permite su evaluación psiquiátrica antes de enfrentar al Tribunal de Westminster. Ese dictamen se ha convertido en la última barrera antes de que se destrabe la extradición.
Los trámites desde Bogotá
Desde Bogotá, el Gobierno sigue cada movimiento. El Ministerio de Justicia confirmó que la decisión británica está próxima y que el análisis médico obedece a las circunstancias de su detención, registrada el 17 de diciembre en el río Támesis. “Estamos a la espera de la respuesta del Reino Unido a la solicitud de extradición. De aprobarse, será en cuestión de semanas”, aseguró el ministro encargado, Andrés Idárraga.
La investigación describe un ataque calculado. Según las autoridades, las frambuesas fueron alteradas con una sustancia altamente tóxica y enviadas como un supuesto regalo a una vivienda del barrio Rosales. Allí vivían los hijos del economista Juan de Bedout, expareja sentimental de Guzmán. Una adolescente de 14 años murió tras consumir el alimento y su hermano sobrevivió gracias a una intervención médica oportuna.
Pero el drama no termina ahí. Otras familias también figuran como víctimas dentro del proceso, lo que refuerza la hipótesis de que el caso podría ser más amplio de lo que inicialmente se creyó. Los investigadores también rastrearon el uso de empresas y correos electrónicos para ocultar la identidad de quien contrató el servicio de mensajería.
A esto se suma un dato que pesa en la balanza judicial: antes de ser capturada, Guzmán se movió por varios países, lo que para las autoridades colombianas evidencia un alto riesgo de fuga. Por esa razón, mientras permanece hospitalizada, se solicitó un esquema de vigilancia reforzada.
La Cancillería colombiana, junto con la embajada en Londres, mantiene abiertas todas las líneas diplomáticas para evitar retrasos y cumplir los estándares exigidos por la justicia británica.
Si finalmente es enviada a Colombia, Guzmán enfrentaría un juicio que podría llevarla a pasar entre 40 y 50 años en prisión. Por ahora, el reloj sigue corriendo en Londres, donde un informe médico definirá si el caso del talio da su salto definitivo a los tribunales colombianos.



