Así fue la reanudación del juicio contra Uribe
La recusación contra la juez fue desestimada y el proceso judicial se reanudó
El juicio contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez por presunta manipulación de testigos continuó después de que el juez 55 de Bogotá negara la recusación presentada por su defensa contra la jueza Sandra Heredia. La recusación fue propuesta por el abogado Jaime Granados, pero fue declarada infundada, lo que permitió que las audiencias siguieran con la declaración de los testigos.
Durante la diligencia, Fabián Rojas, asesor de la UTL cuando Uribe era senador, fue interrogado por Granados, quien le preguntó si sabía de gestiones profesionales realizadas por el abogado Diego Cadena en nombre de Uribe. Rojas confirmó que sí. Tras su intervención, se le informó que sería llamado nuevamente como testigo de la defensa.
La siguiente testigo en declarar fue Ángela Milena López, quien relató cómo conoció a Diego Cadena mientras trabajaba como abogada en los patios de la cárcel La Picota. López explicó que fue contactada por Hernán Darío Giraldo, alias ‘Cesarín’, quien le indicó que tres reclusos en la cárcel de Cómbita buscaban ayuda para contactar a alguien cercano a Uribe. López ayudó a redactar dos cartas de los reclusos dirigidas a la Corte Suprema de Justicia, en las que denunciaban presuntas manipulaciones, pero ella insistió en que no había presiones ni beneficios a cambio. Confirmó que una de las cartas fue dictada por Cadena, pero aclaró que no recibió instrucciones de Uribe.
Además, durante el juicio se presentaron cartas de exparamilitares como Giovanny Alberto Cadavid Zapata y Máximo Cuesta Valencia, quienes acusaron al senador Iván Cepeda de ofrecerles beneficios a cambio de que declararan en contra de Uribe. Sin embargo, las declaraciones de los testigos no establecieron pruebas claras de manipulación por parte de Uribe.
Finalmente, Hernán Darío Giraldo, alias ‘Cesarín’, también declaró que fue visitado por Diego Cadena en la cárcel, pero aclaró que no hubo conversación entre ellos. Según Giraldo, los reclusos en Cómbita que lo contactaron nunca mencionaron que fuera para declarar algo falso o recibir algo a cambio.