Sale a la luz inesperado dato sobre el proceso contra el confeso homicida de Michell Dayana
El hombre aceptó los cargos en su contra tras ser capturado en Villavicencio
El proceso contra Harold Echeverry, confeso homicida de Michell Dayana González, está avanzando rápidamente y se esperaba que antes de que finalizara el año él fuese enviado a una prisión en Cali, donde se dieron los hechos el pasado 7 de diciembre.
Sin embargo, la Policía Nacional indicó que se han identificado altos riesgos que hacen que el procesado sea recluido lejos de la capital vallecaucana, para salvaguardar su vida. Recordemos que por muy aberrante que haya sido un suceso, cada privado de la libertad tiene derechos humanos que se deben respetar y garantizar.
“En la perfilación que se tiene, de acuerdo con Fiscalía y actividades de inteligencia, es mejor tenerlo en ciudades donde hay lugares exclusivos para personas de ese perfil”, dijo el comandante de la Policía Metropolitana, general Daniel Gualdrón.
El crimen de Michell Dayana
Mientras se decide el sitio de reclusión de Echeverry, las autoridades siguen adelantando la investigación en torno a como sucedió exactamente el crimen de Michell Dayana, cuyo cuerpo fue descuartizado y abandonado al interior de un taller de pintura automotriz que quedaba a dos casas de la suya.
La noche del 7 de diciembre, durante la celebración del Día de Velitas, ellas salió de su casa para comprar una cosas de mercado, pero ni llegó al establecimiento, ni volvió a su casa, debido a que Echeverry la habría metido a la fuerza al taller en el que él trabajaba como vigilante. Allí presuntamente abusó de ella, después le quitó la vida y la descuartizó.
Al hombre lo detuvieron en Villavicencio-Meta cuatro días después del suceso, mientras intentaba juntar dinero trabajando como mototaxista para huir hacia Venezuela.
Su plan se frustró porque una vez las autoridades hallaron el cuerpo, su nombre salió a relucir como sospechoso y su foto se propagó por todos los medios de comunicación y redes sociales con un anuncio de recompensa de hasta 100 millones por su ubicación. Siendo así, alguien lo reconoció cuando se movilizaba por la capital del Meta, y avisó la Policía.

