Alerta en Colombia: los casos de cáncer se dispararían un 60 % y el país podría enfrentar una crisis sanitaria
Detrás de la cifra hay una realidad inquietante: cada vez más colombianos vivirán lo suficiente como para enfrentar enfermedades asociadas al envejecimiento, entre ellas el cáncer. Lo que antes era considerado un problema de menor escala podría convertirse en uno de los mayores retos para la salud pública nacional.
El cáncer avanza silenciosamente y las proyecciones para Colombia encendieron las alarmas. De mantenerse las tendencias actuales, el país podría registrar un aumento del 60 % en los casos de esta enfermedad hacia 2040, un panorama que pondrá a prueba la capacidad del sistema de salud para responder a una demanda sin precedentes.
La advertencia fue lanzada por Carolina Wiesner, directora del Instituto Nacional de Cancerología, quien alertó sobre la necesidad de actuar desde ahora para evitar que el crecimiento de los diagnósticos termine desbordando la atención especializada en los próximos años.
«Colombia tendrá un incremento en la incidencia del 60% y el país tiene que estar preparándose para ese envejecimiento de la población y mayor riesgo poblacional de cáncer», afirmó la funcionaria.
Detrás de la cifra hay una realidad inquietante: cada vez más colombianos vivirán lo suficiente como para enfrentar enfermedades asociadas al envejecimiento, entre ellas el cáncer. Lo que antes era considerado un problema de menor escala podría convertirse en uno de los mayores retos para la salud pública nacional.
Actualmente, el país reporta cerca de 177 casos por cada 100.000 habitantes, pero las estimaciones internacionales indican que esa cifra seguirá creciendo a medida que aumente la expectativa de vida y cambien las dinámicas demográficas.
Una carrera contrareloj
Ante ese escenario, el Instituto Nacional de Cancerología emprendió una carrera contrarreloj para fortalecer su capacidad de respuesta. La entidad prácticamente duplicó su planta de personal, pasando de alrededor de 770 trabajadores a 1.773 funcionarios.
«La incidencia de cáncer está aumentando y no podíamos quedar con una planta que estaba definida hace muchos años cuando el número de pacientes no era tan grande», explicó Wiesner.
El instituto también reforzó su infraestructura con nuevos equipos, fortaleció los servicios de medicina nuclear y puso en funcionamiento tecnología para producir radiofármacos destinados al diagnóstico y tratamiento de pacientes oncológicos.
Además, avanza en proyectos de alto nivel científico, entre ellos el desarrollo de herramientas basadas en inteligencia artificial y la implementación de terapias CAR-T, consideradas una de las grandes apuestas de la medicina moderna para combatir ciertos tipos de leucemia y linfoma.
Mientras la ciencia busca nuevas respuestas, los especialistas advierten otro cambio importante: el cáncer ya no representa necesariamente una sentencia inmediata. Gracias a los avances médicos, más pacientes permanecen durante años en seguimiento y control.
«Ya el tener un diagnóstico de cáncer no es necesariamente tener la vida encima. Es una enfermedad crónica que va a tener diferentes momentos de seguimiento y diferentes momentos de atención», señaló Lina María Trujillo, directora técnica del Centro de Atención Integral del Cáncer.
Durante la rendición de cuentas también se abordó la situación con Nueva EPS, uno de los episodios que más inquietud generó entre los usuarios del sistema de salud. La directora del instituto aseguró que los compromisos adquiridos permitieron garantizar la continuidad de los tratamientos. «Cumplimos con todos los acuerdos, estamos muy contentos por esa situación», indicó.
Incluso en medio de las dificultades contractuales, la entidad aseguró que mantuvo abiertos sus servicios para evitar que los pacientes vieran interrumpidos sus procesos médicos. «Nosotros nunca dejamos de atender a los pacientes», sostuvo Wiesner.
La advertencia ya está sobre la mesa: Colombia se enfrenta a una ola creciente de casos de cáncer y el tiempo para prepararse es limitado. Más hospitales, especialistas, tecnología y estrategias de prevención serán determinantes para evitar que una enfermedad cada vez más frecuente se convierta en una presión insostenible para el sistema de salud y para miles de familias que tendrán que aprender a convivir con este diagnóstico.

