Cita engañosa, redes sociales y una emboscada: así se habría planeado el crimen de Juan Felipe Rincón
Las autoridades señalaron que el contacto inicial se habría dado a través de plataformas como TikTok e Instagram, donde, mediante identidades ficticias, convencieron a la víctima de asistir a un encuentro.
Un entramado de engaños digitales y violencia terminó ante los estrados judiciales tras la imputación de cinco personas por el caso de Juan Felipe Rincón, cuyo fallecimiento sigue generando conmoción.
Durante la audiencia realizada el 20 de marzo de 2025, la Fiscalía expuso una reconstrucción que apunta a una acción coordinada, en la que los implicados habrían utilizado perfiles falsos en redes sociales para acercarse a la víctima y llevarla a una trampa.
Según el ente acusador, el origen del plan estaría ligado a un conflicto previo por presuntos intercambios de contenido íntimo entre Rincón y una menor de edad, lo que desató una retaliación organizada por varios de los hoy procesados.
Contacto por plataformas digitales
Las autoridades señalaron que el contacto inicial se habría dado a través de plataformas como TikTok e Instagram, donde, mediante identidades ficticias, convencieron a la víctima de asistir a un encuentro. Tras varios cambios de lugar, la cita finalmente se concretó y derivó en una serie de desplazamientos que terminaron en el barrio Quiroga, en el sur de Bogotá.
En ese punto, de acuerdo con la investigación, se produjo una agresión colectiva. La Fiscalía sostiene que varias personas participaron en el ataque físico, que incluyó golpes y la intervención de terceros que se encontraban en el lugar. El escolta de Rincón intentó contener la situación, incluso con un disparo disuasivo, pero no logró frenar la violencia.
El proceso judicial también busca esclarecer el origen del disparo que le causó la muerte, ya que no está definido si provino de alguno de los agresores o del arma del uniformado que acompañaba a la víctima.
Tras lo ocurrido, los señalados habrían desplegado acciones para entorpecer la investigación. Entre ellas, la ocultación del teléfono celular de la víctima y la presunta entrega de dinero a una de las involucradas para direccionar su versión ante las autoridades.
Los cinco implicados enfrentan cargos que incluyen tortura, uso de menores para la comisión de delitos, ocultamiento de material probatorio y soborno. Mientras tanto, el caso continúa en etapa de investigación, con varias preguntas aún sin resolver sobre la secuencia exacta de los hechos y las responsabilidades individuales.

