El relato de un milagro: así sobrevivieron los parapentistas que se accidentaron en la Sierra Nevada
Quienes hicieron posible el rescate han sido reconocidos como unos héroes
Como una historia milagrosa ha sido considerado el rescate de los dos parapentistas que el pasado 13 de marzo se accidentaron en la Sierra Nevada y pasaron seis días allí a la espera de que las labores de la Cruz Roda, de la UNGRD, y del Ejército, surtieran un efecto positivo.
Uno de los padres de los afectados dijo que por varios días pudo mantener comunicación con su hijo, lo cual en cierta forma le dio tranquilidad a él y al resto de la familia. “Él me escribía, por medio de un dispositivo, al correo electrónico, me mandaba la ubicación en la parte en la que se encontraban. Es un equipo con bastante tecnología, donde nos muestra la ubicación geográfica exacta”, explicó.
El relato de los parapentistas
Santiago Aparicio, uno de los dos parapentista que protagonizan esta inspiradora historia, contó la manera en la que él y su compañero, Julio Bermúdez, pudieron sobrevivir por tantos días y sin ningún insumo, en el Pico Colón, situado a más de 5.300 metros sobre el nivel del mar.
“Julio tenía unos snacks, yo tenía otros dulces. Nos alimentamos a punta de dulces… mentalmente estábamos fuertes», explicó el sobreviviente de este dramático suceso.
“En las noches estábamos a -5 grados; en el día, a 12 grados. La temporada de la Sierra Nevada de Santa Marta cambia, la temporada para hacer montañismo es de noviembre a enero, más o menos. De febrero a marzo se comienza a tapar. Allí procuramos refugiarnos. Lo que nos dio duro a nosotros fue el frío. No teníamos sleeping, aislantes, solo dos mantas térmicas”, detalló uno de los parapentistas.
Aparicio indicó que Bermúdez estaba muchos más lesionado que él, por lo cual el optó por respaldarlo y sobre todo alentarlo para que se mantuviese en pie.
“Para mí, como montañista, prevalece la vida. Siempre he dicho hoy por ti, mañana por mí. Lo vi con ojos de papá, Julio tiene 46 años, yo tengo 28, no podía dejarlo ahí. La vida ante todo. Me sentía capaz de sacarlo de allí, no tengo moral para dejar a una persona botada”, manifestó.
“En la mañana le preguntaba cómo estaba, decía que no aguantó frío. Hablábamos de su familia, de sus estudios. Le pedía que me enseñara palabras. Me asustaba porque se dormía. Hubo una motivación entre los dos. Lo bajé desde allá por mi capacidad como montañista y la gracia de Dios”, agregó.
En la actualidad ambos están recibiendo atención médica, para que se pueda subsanar los daños que sufrieron a lo largo de seis días que para ellos pasaron como si fuesen semanas.
