Destapan que en el Gobierno de Duque también se habría usado el polígrafo en empleadas
Presuntamente ocurrió por un robo registrado en la casa del padre de la entonces vicepresidenta
Este domingo la revista Cambio abrió otro capítulo en la dramática historia de los usos irregulares del polígrafo que pertenece a la Presidencia de la República. Esta vez la denuncia pública recae sobre el anterior Gobierno de Colombia, que estuvo a cargo del entonces mandatario Iván Duque.
Según este medio, en el año 2020, cuando Duque aún tenía el poder en Colombia, tres empleadas de la casa del padre de la entonces vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, figuraron como sospechosas de un robo que allí se registró, motivo por el cual las habrían llevado al edificio Luis Carlos Galán, para someterlas a una prueba de polígrafo.
“Es la única vez en mi vida que he presentado eso, me pareció con normal tranquilidad las preguntas, me explicaron antes qué funcionamiento tenía y ya, duró 40 minutos tal vez. La verdad no sé cómo salieron los resultados. No me sentí bajo presión, fue un requerimiento por el trabajo”, dijo -según reseñó Cambio- la enfermera Luz Duarte.
La gran polémica del polígrafo
Esta información se conoce en medio de uno de los escándalos más grandes a los que se ha enfrentado el actual Gobierno de Colombia, justo porque una mujer que fue empleada doméstica de Laura Sarabia, quien era jefa de Gabinete presidencial, denunció que se sintió «secuestrada» porque el 30 de enero de 2023 ella la sometió a un polígrafo para esclarecer un robo.
Luego de eso la Fiscalía informó que no solo sometieron a la mujer al polígrafo, sino que además hicieron un informe falso de la Policía Judicial para criminalizarla, hacerla pasar por un miembro del Clan del Golfo y así poder interceptar su línea telefónica.
Este caso no solo generó muchas críticas al Ejecutivo por utilizar dependencias del Gobierno para investigar a civiles, sino que tumbó dos cargos (el de Sarabia y el de Armando Benedetti), y derivó en el su¡c¡dio del teniente coronel Óscar Dávila, ya que él fue quien autorizó las pruebas del detector de mentiras.

