Colombia

La herencia que terminó en tragedia: el crimen de Liz Rengifo sigue rodeado de interrogantes

Liz Maryan Rengifo, psicóloga de una comisaría de familia de Yumbo, fue asesinada dentro de una buseta que se dirigía hacia Cali. De acuerdo con los testimonios conocidos en el pódcast Más allá del silencio, el crimen habría estado relacionado con los bienes de su padre, un arquitecto con discapacidad mental cuyo patrimonio incluía terrenos de alto valor en el Valle del Cauca.

Lo que comenzó como una preocupación por el patrimonio de un padre terminó convirtiéndose en una historia marcada por acusaciones de corrupción, seguimientos, un supuesto pago para ejecutar un asesinato y una disputa familiar que todavía no llega a su final.

Liz Maryan Rengifo, psicóloga de una comisaría de familia de Yumbo, fue asesinada dentro de una buseta que se dirigía hacia Cali. De acuerdo con los testimonios conocidos en el pódcast Más allá del silencio, el crimen habría estado relacionado con los bienes de su padre, un arquitecto con discapacidad mental cuyo patrimonio incluía terrenos de alto valor en el Valle del Cauca.

La madre de Liz, Blanca Nidia González, contó que su hija comenzó a revisar las cuentas y la administración de esas propiedades después de advertir que su padre, pese a contar con importantes recursos, no estaba recibiendo la atención que necesitaba.

Entre los bienes figuraban 20 hectáreas urbanizables donde, según la familia, podía levantarse un proyecto de alrededor de mil viviendas. También se habló de ingresos por arrendamientos que podían alcanzar entre 10 y 20 millones de pesos mensuales.

Liz empezó entonces a pedir explicaciones y a cuestionar algunas decisiones sobre el patrimonio. Según el relato de su madre, llegó incluso a acudir ante la juez encargada del proceso para conocer qué estaba ocurriendo con los bienes.

Una tensión que fue en aumento

La tensión familiar aumentó. La administración del patrimonio había pasado de Sandra Milena Valencia Ceballos a Juan Carlos Rengifo Valencia, medio hermano de Liz, y las reclamaciones de la psicóloga habrían puesto en riesgo el control que ambos ejercían sobre esas propiedades.

Fue en ese contexto cuando apareció la hipótesis más grave del caso: que el asesinato habría sido planeado para apartar a Liz de la disputa por el patrimonio. La Fiscalía acusó por homicidio agravado a Sandra Milena Valencia Ceballos y Juan Carlos Rengifo Valencia. Ambos recuperaron posteriormente la libertad por vencimiento de términos.

Uno de los testimonios que más impacto produjo en la investigación fue el de José Armando Toro Giraldo, quien fue presentado como testigo de la Fiscalía y antiguo hombre de confianza de Víctor Hugo Agudelo Caro, alias Mocho.

Toro Giraldo aseguró que el plan para asesinar a Liz comenzó meses antes del ataque y que él participó en labores de seguimiento. También afirmó que el crimen fue coordinado con dinero y que Sandra Milena habría entregado una suma para contratarlo.

“Sandra le pasó $30 millones de pesos en las manos, porque Liz valió 40 palos. Pero Sandra le dijo que no tenía todo ese plato por el momento, que era muy caro”.

El 19 de junio de 2019, según la reconstrucción entregada por el abogado de las víctimas, una camioneta y dos motocicletas habrían seguido la buseta en la que viajaba Liz. Posteriormente, un hombre habría ingresado al vehículo de transporte público y le disparó.

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El abogado Genaro Restrepo Zuluaga afirmó que una camioneta vinculada al esquema de protección de Agudelo Caro quedó registrada mediante GPS y que, después del ataque, se desplazó hacia La Unión.

El testimonio de Toro Giraldo también involucró a Juan Carlos Rengifo Valencia. Según su versión, el medio hermano de Liz habría estado en la camioneta durante el operativo y quería comprobar que el asesinato se llevara a cabo.

Pero el relato tiene un elemento todavía más perturbador. El testigo afirmó que, después del ataque, uno de los escoltas habría subido a la buseta, fotografiado el cuerpo de Liz y enviado la imagen a Sandra Milena mediante WhatsApp.

Toro Giraldo aseguró además que posteriormente varias de las personas involucradas se reunieron en una discoteca de La Unión y celebraron el asesinato. Se trata de una afirmación incluida en su testimonio y que forma parte de las versiones expuestas alrededor del caso.

Las capturas llegaron después de que Toro Giraldo acudiera ante la Fiscalía y entregara información sobre la supuesta planeación y ejecución del crimen. Un juez de control de garantías ordenó la captura de Agudelo Caro, Juan Carlos Rengifo Valencia y Sandra Milena Valencia Ceballos.

Sin embargo, el proceso tomó otro rumbo. Sandra recibió detención domiciliaria y los otros dos fueron enviados a la cárcel de Villahermosa. Juan Carlos y Agudelo Caro recuperaron la libertad ocho meses después por vencimiento de términos. Alias Mocho murió posteriormente durante la pandemia de COVID-19.

La batalla por el patrimonio tampoco terminó. El abogado de las víctimas sostiene que Juan Carlos Rengifo Valencia continúa administrando bienes de su padre y denunció presuntas ventas de lotes sin autorización judicial.

“Sandra Milena está libre, vive en La Unión con sus tres hijos y Juan Carlos Rengifo Valencia, el hijo de Sandra Milena, también está en La Unión y sigue administrando los bienes de su padre, vendiendo lotes sin autorización judicial. La plata no la consignan en ninguna parte (…) Se han apoderado de más de $2 mil millones y la juez ordenó que la plata de la venta de los lotes se consignara en la cuenta del arquitecto. Y no aparece plata por ninguna parte”.

El abogado asegura que actualmente existen acciones judiciales para intentar recuperar el control del patrimonio y que también se investiga una denuncia relacionada con la empresa Construcciones Inversiones Rengifo S.A.S.

La familia de Liz sigue esperando que el proceso avance. Su madre cuestiona las demoras, los cambios de funcionarios judiciales y las suspensiones de audiencias, mientras mantiene su lucha para esclarecer quién estuvo detrás del crimen y qué ocurrió realmente con los bienes que su hija intentaba proteger.

Una herencia millonaria, una familia enfrentada, un supuesto asesinato por encargo y un proceso judicial que aún deja interrogantes mantienen vivo un caso que, para los familiares de Liz, todavía está lejos de terminar.

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Víctor Castro Gutierrez

Con su título en mano, Víctor comenzó su carrera periodística como reportero en un periódico local de Medellín. Hoy en día, continúa desempeñando un papel crucial en el periodismo colombiano, siendo un referente en la investigación y denuncia de los problemas más apremiantes de la sociedad, y un defensor incansable de la libertad de prensa y la ética periodística en Colombia.

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