Cumbre anticrimen en Washington: Colombia y EE. UU. afinan ofensiva contra redes internacionales
La visita también dejó acuerdos para mejorar la captura de fugitivos y fortalecer la seguridad de funcionarios judiciales, en coordinación con agencias especializadas de Estados Unidos.
La fiscal general Luz Adriana Camargo Garzón llegó a Washington D.C. con una agenda cargada y salió con un mensaje claro: la lucha contra las mafias que operan entre ambos países entra en una nueva etapa.
Durante varios encuentros con agencias federales de Estados Unidos, Colombia ajustó su estrategia para golpear estructuras delictivas que se mueven más allá de las fronteras. Narcotráfico, trata de personas, tráfico de migrantes y finanzas ilegales estuvieron en el centro de las conversaciones.
Uno de los focos que encendió las alarmas fue el avance de organizaciones criminales como el “Tren de Aragua”, que ahora figura entre las prioridades de las autoridades. La respuesta: fortalecer operaciones conjuntas y ampliar el alcance de la Fuerza de Tarea Vulcano, una de las principales apuestas binacionales.
En la mesa estuvieron figuras clave como el fiscal general estadounidense Todd Blanche y el jefe de la DEA, Terrance C. Cole, quienes coincidieron en que el trabajo conjunto atraviesa uno de sus momentos más activos.
Un equipo trasnacional
La agenda no se quedó solo en reuniones. También se acordó crear un equipo transnacional entre el CTI colombiano y el FBI para intercambiar información en tiempo real y acelerar investigaciones.
Además, se pusieron sobre la mesa nuevas herramientas tecnológicas, incluyendo inteligencia artificial para detectar patrones criminales, rastrear dinero ilegal y enfrentar delitos como la falsificación de moneda y el lavado de activos.
Otro frente clave es el rastreo de las finanzas criminales. Con apoyo de agencias del Tesoro estadounidense, Colombia busca seguirle la pista al dinero que alimenta estas redes, incluyendo operaciones con criptomonedas.
La visita también dejó acuerdos para mejorar la captura de fugitivos y fortalecer la seguridad de funcionarios judiciales, en coordinación con agencias especializadas de Estados Unidos.
El mensaje final es contundente: Colombia y Estados Unidos están cerrando filas para atacar las estructuras criminales desde todos los frentes, con más tecnología, más inteligencia y una coordinación que apunta a ser más agresiva en los próximos meses.

