Estados Unidos autoriza el regreso de vuelos comerciales a Venezuela tras meses de cierre
La medida se da después de todo lo ocurrido desde la captura de Nicolás Maduro
El bloqueo aéreo que durante meses mantuvo aislado a Venezuela comenzó a levantarse este martes luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la reapertura total del espacio aéreo para operaciones comerciales. La decisión permite a las aerolíneas retomar rutas suspendidas y pone fin a un periodo de fuertes pérdidas económicas para el sector.
El mandatario informó que la orden fue emitida tras una conversación telefónica con Delcy Rodríguez, quien actualmente ejerce la presidencia del país. El anuncio se dio en la Casa Blanca, minutos antes de una reunión con su gabinete.
“Acabo de hablar con la presidenta de Venezuela y le informé de que vamos a abrir todo el espacio aéreo comercial. Los ciudadanos estadounidenses podrán ir dentro de muy poco a Venezuela y estarán”, declaró Trump ante medios de comunicación.
La suspensión de los vuelos había sido ordenada el pasado 21 de noviembre por la Administración Federal de Aviación (FAA), como parte de las sanciones impuestas contra el régimen de Nicolás Maduro. Sin embargo, el escenario político cambió de forma drástica tras la captura del exmandatario venezolano en un operativo ejecutado por fuerzas especiales de Estados Unidos en la madrugada del 3 de enero.
Inversión extranjera
Además del restablecimiento de la conectividad aérea, Trump se refirió al interés de empresas energéticas estadounidenses en retomar actividades en territorio venezolano. Según explicó, varias compañías del sector petrolero ya se encuentran evaluando inversiones en el país.
“Tenemos a las grandes compañías petroleras rumbo a Venezuela, inspeccionando y eligiendo sus ubicaciones, y van a traer de vuelta una riqueza tremenda para Venezuela y para Estados Unidos”, afirmó el presidente, quien agregó que el país suramericano “va a ganar más dinero del que ha ganado nunca”.
La reapertura del espacio aéreo marca un nuevo capítulo en la relación entre Washington y Caracas, con implicaciones directas para el transporte, el comercio y la movilidad internacional, tras meses de incertidumbre y restricciones.
