Familia de Valeria Afanador rechaza especulaciones económicas y exige justicia
Mientras la familia lucha con el duelo, el escarnio público ha especulado sobre la supuesta existencia de un seguro de vida
En los últimos días, el caso de Valeria Afanador, la niña de 10 años con síndrome de Down que desapareció el 12 de agosto en el colegio Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe de Cajicá, ha estado rodeado de rumores sobre posibles compensaciones económicas. Sin embargo, la familia de la menor ha dejado claro que su prioridad es que se esclarezcan los hechos y que los responsables enfrenten la justicia.
El abogado de la familia, Julián Quintana, aseguró que la atención mediática sobre indemnizaciones no hace más que revictimizar a Valeria y a sus seres queridos. “La prioridad de la familia no es el dinero y esto sin duda alguna revictimiza nuevamente a Valeria y también a su núcleo familiar. La prioridad que los responsables vayan ante la justicia”, afirmó.
Los familiares responsabilizan a la rectora y a varios docentes del colegio por posibles omisiones en la vigilancia de la menor durante su receso. “Lo que se quiere es que la rectora y los profesores que creemos tienen una gran responsabilidad por sus profundas omisiones, respondan ante las autoridades, que este homicidio no quede en la impunidad”, señaló Quintana.
Deceso por ahogamiento
Según el informe preliminar de la Fiscalía, la causa probable de la muerte de Valeria fue ahogamiento. Se encontraron residuos de agua y pantano en su cuerpo, y no se hallaron signos de violencia externa ni daños en la ropa. Medicina Legal continúa con estudios de laboratorio para determinar con mayor precisión las circunstancias de su fallecimiento.
Mientras el proceso judicial sigue su curso, la comunidad y familiares han buscado mantener vivo el recuerdo de Valeria a través de homenajes simbólicos. El pasado 9 de septiembre, más de 70 personas participaron en la siembra de 16 árboles en el norte de Bogotá, organizada por la fundación Amigos CEPA. Entre las especies plantadas se incluyó el ocobo, preferido por la niña por sus flores coloridas.
Los abuelos de Valeria destacaron la importancia de estas actividades para honrar la memoria de la menor: “Los niños especiales como Valeria solo dan amor. Aunque tenemos el corazón roto por la partida de nuestra hermosa nieta, las muestras de cariño y esta plantación de árboles nos dan ánimos para seguir adelante”.
El caso sigue bajo investigación, mientras la familia insiste en que se determine claramente la responsabilidad de los adultos encargados de la vigilancia y se evite que este crimen quede en la impunidad.
