Uribe intermedió en el conflicto entre Colombia y Estados Unidos
Tras intensas negociaciones, la crisis se resolvió a las 11 p.m. del domingo. El gobierno de Colombia aceptó los requerimientos de Trump, incluyendo la recepción de los deportados, y se desactivaron las amenazas de aranceles.
Álvaro Uribe Vélez ofreció su versión sobre su participación en la crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos, que se desató por la decisión del presidente Gustavo Petro de rechazar vuelos de deportados colombianos.
Según Uribe, no fue la canciller Laura Sarabia quien lo contactó directamente, sino un tercero sin vínculo político, quien le transmitió la urgencia de la situación. Uribe accedió a la solicitud de hablar con Sarabia, quien le mencionó que ya estaban consultando una solución y que había leído el comunicado del Centro Democrático, partido al que pertenece Uribe. En ese diálogo, Uribe destacó la necesidad de resolver el conflicto rápidamente.
Por otro lado, Sarabia, quien también fue clave en la mediación, reconoció que había llamado a varios interlocutores, incluidos expresidentes, para ayudar a calmar la crisis. Según ella, esas gestiones respondieron a la prioridad de proteger los intereses de ambas naciones.
El origen de la crisis
La crisis comenzó cuando Petro, en protesta por las condiciones de los vuelos de deportados, decidió no recibirlos, lo que provocó una respuesta inmediata de Estados Unidos, encabezada por Donald Trump y Marco Rubio. En respuesta, Trump impuso sanciones, incluyendo la revocación de visas y el aumento de aranceles a productos colombianos. Petro respondió con medidas similares, lo que generó preocupación en el sector económico.
Finalmente, tras intensas negociaciones, la crisis se resolvió a las 11 p.m. del domingo. El gobierno de Colombia aceptó los requerimientos de Trump, incluyendo la recepción de los deportados, y se desactivaron las amenazas de aranceles. Sin embargo, las sanciones sobre las visas permanecieron hasta la llegada del primer vuelo de deportados, y algunos colombianos en Estados Unidos, como empleados del Banco Mundial y el FMI, vieron revocadas sus visas.
