Confirman que inhalación de fosfina causó el fallecimiento de tres turistas en hotel de San Andrés
El caso generó conmoción en el país desde que se conoció la noticia del fallecimiento de esta familia bogotana en extrañas circunstancias, luego de que se reportara un fuerte olor en la habitación donde se alojaban.
El fallecimiento de Tito Nelson Martínez Hernández, Viviana Andrea Canro Zuluaga y su hijo Kevin Matías, ocurrida en el hotel Portobelo de San Andrés, fue causada por la inhalación de fosfina, un gas tóxico utilizado comúnmente como plaguicida. Así lo confirmó el dictamen de Medicina Legal, que determinó que las víctimas fallecieron por anoxia, una condición en la que el cuerpo deja de recibir oxígeno por completo.
El caso generó conmoción en el país desde que se conoció la noticia del fallecimiento de esta familia bogotana en extrañas circunstancias, luego de que se reportara un fuerte olor en la habitación donde se alojaban. El informe forense, difundido por Noticias RCN, puso fin a semanas de incertidumbre al identificar el agente letal y explicar su impacto en el organismo humano.
¿Qué es la fosfina?
La fosfina, de acuerdo con la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de EE. UU. (ATSDR), es un gas altamente venenoso, inflamable y, en ciertos casos, explosivo. Aunque suele utilizarse para controlar plagas en granos almacenados, su uso requiere condiciones muy controladas, debido al riesgo extremo que representa para la salud humana.
La ingeniera química e investigadora Rosalina González, en diálogo con Noticias Caracol, explicó que el gas es más pesado que el aire, se libera cuando las pastillas de fosfina entran en contacto con la humedad, y tiene la capacidad de desplazarse en espacios cerrados durante varias horas. “Por su letalidad, ella requiere unos procesos de utilización muy específicos y es allí donde habría que revisar toda esta situación”, indicó.
La especialista recalcó que este tipo de sustancias solo deben emplearse en áreas deshabitadas y cerradas, que luego deben permanecer aisladas durante al menos uno o dos días para permitir la degradación del gas, seguida de una ventilación exhaustiva. “No se justifica el uso de este material en lugares como un hotel, precisamente porque hay muchas personas que están circulando diariamente”, afirmó.
En el caso del hotel Portobelo, la principal hipótesis apunta a una fumigación reciente con productos que contenían fosfina. Viviana Canro, una de las víctimas, habría solicitado el cambio de habitación por el olor extraño, pero su petición fue negada por el personal del establecimiento debido a la alta ocupación.
El hotel emitió un comunicado responsabilizando a la empresa de fumigación Livingston & Company E.U., señalando que el producto utilizado no fue autorizado por la administración y que la sustancia reportada por la empresa no coincide con la hallada por los investigadores forenses. La administración calificó lo ocurrido como una grave violación a los protocolos de seguridad y a las normas vigentes, y expresó su solidaridad con las familias afectadas.
Según expertos, una sola pastilla de fosfina puede liberar hasta mil miligramos del gas, y en espacios sin ventilación, los niveles letales pueden alcanzarse rápidamente. Si bien concentraciones altas pueden causar la muerte en cuestión de minutos, exposiciones más bajas durante un periodo prolongado —como durante el sueño— también resultan fatales.
Actualmente, las autoridades judiciales adelantan investigaciones para determinar las responsabilidades penales de la empresa de fumigación y esclarecer por qué se aplicó un producto de uso restringido en un entorno habitado. El caso ha abierto un debate sobre los controles en los protocolos de bioseguridad en hoteles y el uso indiscriminado de sustancias tóxicas en espacios frecuentados por turistas.

