Servicio social en colegios ahora incluirá protección animal y biodiversidad
Ahora no se limitará a labores comunitarias tradicionales
El tradicional requisito que deben cumplir los estudiantes de los últimos grados de bachillerato en Colombia tendrá un nuevo enfoque a partir de este año. Con la entrada en vigencia de la Ley 2563 de 2025, conocida como Ley Empatía, el servicio social estudiantil amplía su alcance e incorpora de manera obligatoria contenidos relacionados con la protección y el bienestar animal, así como con la conservación de la biodiversidad.
La norma introduce estos temas dentro de la Política Nacional de Educación Ambiental y los integra a los proyectos pedagógicos que desarrollan las instituciones educativas. Según el texto legal, “El objetivo es reconocer e integrar el enfoque de la protección y el bienestar animal a los proyectos ambientales escolares (PRAES), proyectos ciudadanos de educación ambiental (PROCEDAS) y comités interinstitucionales de educación ambiental (CIDEAS), entre otros instrumentos o aquellos que los modifiquen o sustituyan, en el marco de la Política Nacional de Educación Ambiental”.
El servicio social, contemplado desde 1994 en la Ley 115 de 1994, mantiene su carácter obligatorio, pero ahora exige a los colegios —públicos y privados— incorporar un proyecto pedagógico específico con una intensidad mínima de 80 horas adicionales al calendario académico regular. Este componente busca fortalecer la formación integral del estudiante y promover valores asociados al respeto por los animales, el entorno natural y la participación comunitaria.
Darle continuidad a los proyectos
Además de la cátedra, la ley abre la posibilidad de que los jóvenes desarrollen su servicio social en entidades vinculadas al Sistema Nacional Ambiental, así como en organizaciones públicas o privadas dedicadas a la protección animal y la conservación de ecosistemas.
En Bogotá, el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) habilitó convocatorias para que estudiantes de grados décimo y undécimo participen en programas relacionados con bienestar animal. Las actividades incluyen espacios de formación teórica, talleres virtuales, jornadas presenciales en territorio y acompañamiento a iniciativas institucionales en distintas localidades de la capital.
La implementación de la Ley Empatía también obliga a las instituciones educativas a dar continuidad a los programas ambientales que desarrollen, con el propósito de consolidar procesos sostenidos en el tiempo y no actividades aisladas.
Con estos cambios, el servicio social deja de limitarse a labores comunitarias tradicionales y se convierte en una herramienta pedagógica orientada a fortalecer la conciencia ambiental y la responsabilidad ciudadana desde las aulas.

