Rocket yoga: qué es, qué beneficios aporta y cómo aplicarlo
El yoga rocket o rocket yoga es una alternativa más accesible del clásico y popular ashtanga yoga, debido a que no es tan exigente desde lo físico, lo que permite que casi todo el mundo pueda adoptarlo. Más allá de presentar los mismos beneficios del ashtanga yoga, su demanda física no es tan exigente y eso permite que sea posible que si vienes de malas experiencias con uno de los yogas más famosos que existen, descubras un método más acorde.
Los principiantes son los que pueden sentirse más cómodos con un rocket yoga debido a que facilita la práctica regular, aprovechando los pequeños cambios que Larry Schultz le hizo a la metodología original del ashtanga yoga. Ahora bien, Schultz fue un estudioso del Ashtanga Yoga que trabajó con su creador, el Sri K. Pattabhi Jois, sin embargo decidió agregar algunas modificaciones en los procesos de meditación para poder llevarlos hacia occidente.
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A inicios de la década de los 80, con epicentro en la ciudad de San Francisco, Larry Schultz dio a conocer el rocket yoga. Pero fue Bob Weir, el guitarrista del grupo de música Grateful Dead, quien le puso ese nombre porque era «más rápido y sencillo».
Siempre en comparación con el ashtanga, el rocket yoga es más dinámico; si bien mantiene posturas y poses, cada uno de los practicantes es quien puede llevar a cabo interpretaciones personales para que la sesión sea fluida. Lo que permite que eventualmente puedas saltarte una posición si no estás cómodo, o adaptarla a una mejor postura.
Para los adultos mayores o quienes sufren toda clase de limitaciones físicas temporales o permanentes, el rocket es indudablemente el yoga que se recomienda. Por ello, se han sumado celebridades internacionales, como Madonna o Sting, con resultados que saltan a la vista debido al gran equilibrio físico y espiritual que tienen.