Hundida oficialmente la reforma laboral en el Senado
Con ocho votos por el 'Sí' y seis por el 'No', la reforma laboral del Gobierno de Gustavo Petro, fue archivada en la Comisión Séptima del Senado
Con 8 votos a favor y 6 en contra, la Comisión Séptima del Senado aprobó el archivo de la reforma laboral, poniendo fin a su trámite en el Congreso. La iniciativa ya enfrentaba un panorama difícil tras la presentación de una ponencia negativa por parte de ocho senadores.
Entre las principales críticas a la reforma estaban los altos costos que generaría para las empresas, especialmente con el aumento de recargos por trabajo en días de descanso y el ajuste del inicio de la jornada nocturna a las 7:00 p. m.. Sus defensores argumentaban que el objetivo era garantizar derechos laborales y alinear la legislación colombiana con acuerdos internacionales.
En sus primeros debates, la reforma sufrió la eliminación de 30 artículos, en su mayoría relacionados con temas sindicales. Tras el hundimiento, el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, anunció que el Gobierno expedirá ocho decretos reglamentarios y promoverá una consulta popular para mantener parte de las propuestas.
Además, algunos senadores, incluso críticos de la reforma, anunciaron que presentarán nuevas iniciativas para mejorar las condiciones del mercado laboral en el país.
Reforma laboral mediante consulta popular
En vista del hundimiento por vías legislativas, el presidente fue claro al anunciar que recurrirá a una consulta popular y reveló el pasado 14 de marzo que la primera pregunta que hará será: “¿El día termina a las 6 pm de la tarde?” (sic).
Esta iniciativa busca que la ciudadanía se pronuncie sobre el futuro de los proyectos impulsados por su gobierno. En Colombia, la consulta popular es un instrumento democrático que permite a los ciudadanos expresar su posición sobre temas de interés general. Según la Ley 1757 de 2015 , para que sus resultados sean vinculantes, es necesario que vote al menos un tercio del censo electoral y que la opción mayoritaria obtenga el respaldo de la mayoría de los sufragantes.
Con esta estrategia, el presidente busca sortear los obstáculos que han enfrentado sus reformas en el Congreso y trasladar la decisión final a las urnas, apelando directamente a la voluntad popular.

